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LA RESPUESTA

En diferentes escenarios hemos tenido que enfrentarnos a la chocante pregunta: “¿Qué es esto para tanta gente?” – San Juan 6:9 (b). No se ha tenido que realizar un análisis, un presupuesto, un informe de cantidad y demandas, sino que a simple vista las migajas ni siquiera alcanzan.

A lo largo de la narrativa Bíblica se evidencia que no todos tienen las mismas oportunidades, ni siquiera los mismos medios, pero tanto unos como otros han sido retados a cambiar el mundo que les ha tocado vivir, porque en este mundo de desigualdades nunca será suficiente, “siempre será poco para tanta gente”.

De la misma manera nos sentimos cuando nos enfrentamos a esa realidad que escapa de nuestras manos, nos sentimos agobiados al ver que no contamos con los recursos necesarios para hacerle frente a nuestro día a día, preguntas como: “¿Será suficiente mi preparación? ¿Mi hoja de vida cumple con los requisitos? ¿Comeré el día de hoy?” Preguntas que lanzamos al aire sin esperar realmente una respuesta.

Pero ¿Por qué Dios escoge a los que estadísticamente tienen todas las de perder? ¿Por qué Dios elige discípulos pobres para alimentar a personas pobres? ¿Por qué Dios elige las crisis para ayudarnos a trascender?

La historia de la multiplicación de los panes y los peces nos da la respuesta, y es que Dios usa nuestras necesidades para mostrar que en ellas él se fortalece, él se muestra, porque lo poco en las manos correctas siempre será suficiente.

El problema nunca ha sido disponibilidad de recursos sino escasez de integridad y justicia, si colocamos nuestras debilidades y precariedades en las manos de Dios entonces El podrá hacer una obra grandiosa, porque, aunque no tengamos las mismas oportunidades se puede tener acceso al mismo Dios, porque nunca serán los medios sino El Mediador.

Pongamos nuestro futuro en las manos de Dios, en donde hay salvación y vida Eterna, la gente podrá cuestionarnos si es suficiente así que mostremos las manos que nos sostienen y les aseguro que encontraran la respuesta.

 

Sión

El monte Sinaí en su momento llegó a representar el clímax de un pueblo que recién se convertía en nación. Tenía tierra, leyes y un Dios a quien servir.

La descripción que se nos da en el libro de Éxodo resulta ser espeluznante puesto que el mismo pueblo sentía miedo de acercarse al monte, incluso Moisés les advierte que:

1 Reyes 19:8

“El pueblo no puede subir al monte Sinaí.”

No obstante, es en este lugar que son dados los 10 mandamientos. El simbolismo que generó Sinaí entre aquella generación los llevó a desarrollar toda una teología prácticamente geográfica que se apoyaba en los diversos eventos que se contemplaron allí. Sinaí que también se le conoce como el Monte de Jehová o Monte de Moisés (En árabe). Era el símbolo de una liberación conceptual que giraba en torno a la contemplación de una ley utópica dada por Yahveh.

A pesar de haber contemplado lo que ocurrió en aquel monte, hicieron lo malo delante de los ojos de Yahveh. El incumplimiento de la Ley había vuelto efímera aquella liberación de Egipto. Sinaí pasó de ser un evento de liberación a un evento de esclavitud.

Hay en la historia Bíblica otro Monte, del cual se dice que:

Salmos 48:2

“Es alto y magnífico; ¡toda la tierra se alegra al verlo! ¡El monte Sión, el monte santo, es la ciudad delgran Rey!”

Ahora la teología gira en torno a Sión, que se ha convertido en sinónimo de esperanza, liberación y paz totalmente contrario a la idea de Babilonia de ser un sistema de Injusticia, esclavitud y guerras.

Salmos 137:8

“Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión”

Era el sentimiento perenne de la época, lo que todo el mundo sentía cuando se despertaba.

Todo el judío deportado en medio del cautiverio anhelaba llegar a Sión, los esclavos negros en los Estados Unidos vieron en Sión una patria que no les iba a oprimir ni a rechazar, de modo que Sión dejó de ser un lugar geográfico y se convirtió en símbolo universal del anhelo de los pueblos que carecen de justicia y andan errantes sin un norte al cual seguir.

El paralelismo que encontramos entre ambos montes nos lleva a cuestionarnos, ¿En qué monte estamos? Puesto que uno da hijos de esclavitud y otro hijos de libertad. La Biblia en relación con Sinaí nos dice que:

Hebreos 12:18

“Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta”

Recordándonos lo terrible de aquel momento, pero más adelante nos dice que:

Hebreos 12:22

“Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión”

Al acercarnos a Sión vemos no una imagen espeluznante en el que el pueblo no se le permite subir sino una sangre que habla mejor que la de Abel y a un Jesús que nos recibe con los brazos abiertos, veo aun la imagen de una liberación permanente e inclusiva pues como dijo el Salmista:

Salmos 48:2

“Sión, el gozo de toda la tierra.”

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