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Santificada por gracia y cargada de optimismo. Líder de evangelismo en MPC y de jóvenes en la iglesia ACYM Casa de Paz.

Gracia Irresistible

Vivimos en un mundo de apariencias, las personas son valoradas por sus posesiones, la calidad de sus imágenes en Instagram, la cantidad de seguidores y la imagen que proyectan, una cultura de envase donde es más importante el aparentar que el ser.

Es común escuchar en nuestras conversaciones cómo la gente se esfuerza cada día en lograr ser reconocidos y alcanzar posiciones de éxito con la finalidad de ser aceptados.

Algo muy parecido a lo experimentado por los fariseos cuando Jesús estuvo en la tierra, la vestidura de estos maestros religiosos se caracterizaba por su ostentosidad, un vocabulario que atraía a las masas y un concepto sobre sí mismos más alto del que debían tener.

En una ocasión, uno de estos maestros de las escrituras fue al templo a orar, y entre sus palabras exclamaba su autosuficiencia y superioridad frente a los otros “pecadores”, y al encontrarse con uno de ellos su actitud mostró desprecio e intolerancia.

“¿Cómo es posible tanto descaro? ¿Acaso puede un ser tan vil hablar con el Dios verdadero? ¿Por qué no es como yo, inmaculado e intachable? ¿Escuchará Dios las plegarias de este pecador?” Fueron sin duda los pensamientos que llegaron a su mente, la creencia de que un Dios santo tiene solo un pequeño grupo discriminado de personas entenebreció su entendimiento.

El publicano, de lejos, con temor de acercar su mirada a los cielos, elevó una oración que demostraba su dependencia y sus palabras fueron contadas por justicia. El Dios del universo exclamó una vez más que él escoge a lo vil y menospreciado para exaltar su grandeza, que no se trata de nosotros, se trata de Él.

¡Con cuánto amor nos ha amado el Padre! Que siendo inmundos nos santifica, nos muestra su gracia y prepara el camino a la salvación. Una gracia que no pone su mirada en las apariencias, se deleita en los corazones. Transforma la tristeza en alegría, el lamento en baile y hace sabio al sencillo.

Acércate con confianza ante el trono de la gracia, para encontrar misericordia y oportuno socorro. Él es quien corona tu cabeza de favores, quien unge tu cabeza con aceite, adereza mesas delante de ti y jamás te abandona.

Salmos 23:6

La bondad y el amor me seguirán

todos los días de mi vida;

y en la casa del Señor

habitaré para siempre.

¿Dejas que su gracia se manifieste sobre ti? ¡Recuerda que se trata de Él!

 

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