Invitación

En cuarentena pero libre

Tener libertad según el diccionario se basa en tu poder elegir qué hacer, cómo actuar en determinada ocasión, qué pensar, qué comprar, con quién casarse, qué estudiar. La libertad de pensar en lo que yo quiera y decida. De hacer de mi mente el mejor lugar para estar, para disfrutar los momentos de mucho ruido como los de calma que tengo conmigo misma. Para amar estar activa toda una semana como amar estar en la tranquilidad de mi hogar un día. El arte de amarte, de ser tu mejor aliado y no tu enemigo.

Tienes voluntad sobre que sí y que no en tu vida. Todo ser humano anhela libertad, no le gusta sentirse como un pajarito enjaulado. A mi no me gusta. Y nosotros como seres humanos cuando nos sentimos privados de nuestra libertad, salimos al ataque, a la defensiva, aunque no lo digamos y permanezcamos silentes. Una batalla comienza.

Tengo la firme esperanza de que Dios en medio de esta cuarentena tiene un mensaje para nosotros cada día, su Espíritu Santo nos da libertad aún en medio de nuestro encierro físico. No es casualidad este tema paradójico de libertad con la realidad que vivimos. Dios nos quiere enseñar algo. Yo me atrevo a creerlo. Dios sí quiere hacer algo y creo que está haciendo algo desde ya en tu vida y tal vez aun no lo estás viendo.

Isaías 43:19

¡Voy a hacer algo nuevo!

Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?

Estoy abriendo un camino en el desierto,

y ríos en lugares desolados

Vemos en las Escrituras que la verdadera libertad no es salir a la calle -aunque en este punto a todos nos gustaría hacerlo-. La verdadera libertad es vivir en la Presencia de Dios y este es un tiempo que nos encontramos con todas las facilidades para ser intencionales con Dios. Porque no importa si no buscabas, Dios te exhorta a que lo busques hoy. Y si ya lo buscabas, te exhorta a entrar al mar de aguas profundas que ha querido que entres pero que tal vez por el tiempo, el ministerio, los estudios no has sacado todo el tiempo que quisieras. Este es tu tiempo.

2 Corintios 3:17

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Creo que Dios prepara la Iglesia porque algo grande viene. Nada se escapa de sus manos. Miramos con fe a un futuro que no conocemos pero que ciertamente se orquestan planes de bien para los hijos de Dios (Romanos 8:28). Porque cuando las series se acaban, las universidades cierran, el entretenimiento ya no hace su efecto,… abres tu línea de conexión con Dios para conocer las profundidades de aquel que te llamo.

En este tiempo sé que muchos experimentaremos libertad entre rejas, entenderemos cómo es estar gozoso en la cárcel como Pablo.  Y te animo a que si aún no has experimentado la verdadera libertad, la aceptes porque ¡LA OFERTA SIGUE VIGENTE!

 

Huellas Marcadas en el Camino

¿Sabías que según investigaciones científicas cada persona de manera particular da aproximadamente 7,000 pasos diarios?

No recuerdo la primera vez que di mi primer paso, pero si recuerdo que cuando estaba pequeña mis padres me tomaban de la mano y me guiaban hacia donde ellos iban.

Salmos 18:32

Dios es el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino.

Sé que tú, igual que yo, seguramente recordarás alguna anécdota similar de cuando pequeño, pero quiero que sepas que, así como mis padres me tomaban de la mano para guiarme, Dios también quiere que lo dejemos a él guiar nuestras huellas.

¿Por qué huellas y no pasos? Porque los pasos son simples desplazamientos, más las huellas son aquellas marcas que te identifican como persona, es el testimonio que dejas plasmado en el día a día de tu vida, y si en ese día a día dejas que Dios sea quien defina lo que va a suceder, cuando los demás se paren en el camino y vean tus huellas, notarán la diferencia, porque serán huellas selladas por la perfecta voluntad del Señor.

Isaías 55:8-9

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Los caminos de Dios son diferentes a los nuestros porque mientras nosotros forjamos caminos con nuestros vanos y pasajeros deseos, El camino de Dios es un Camino de Santidad donde él nos alumbrará con su luz y nos mostrará su propósito dentro del mismo.

Proverbios 14:12

12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

El Salmista David en Salmos 18:32 entendía que el único que lo iba a ceñir de poder y hacer su camino perfecto era Dios y no él mismo a pesar de tener tanto poder como rey. En nuestra propia opinión creemos que estamos bien, que todo lo tenemos bajo control, hasta que todo se escapa de nuestras manos; caemos en depresión, no sabemos qué hacer o cómo solucionarlo ¿Sabes por qué? Porque desde un inicio no le permitimos a Dios entrar a nuestra vida para que guiara nuestros planes, nuestras decisiones y nuestra voluntad. Cuando dejamos que Dios actúe por nosotros, nos estamos sujetando a que sea Él quien haga con nosotros como le plazca ya que nuestra vida se la debemos a Él. Tal vez en el camino encontremos dificultades, grandes procesos y pruebas, pero el que nos guía es más grande que cualquier situación.

Una Parábola muy popular denominada “Las Huellas En La Arena” narra como un hombre soñaba que se veía en la orilla del mar caminando con Jesús y así observaba dos pares de huellas, y en un momento difícil de su vida vio un solo par de huellas. Él le preguntó: “¿Señor tú no prometiste que en las horas de aflicción andarías siempre conmigo?” y Jesús le contestó con tierna voz: “Siempre te amaré, y en tus horas de dolor siempre a tu lado estaré para mostrarte Mi Amor. Mas si ves solo dos huellas en la arena al caminar, y no ves las otras dos que se debieran notar, es que, en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos, no hay huellas de tus pisadas porque te llevo en Mis brazos».

Permítele a Dios que guie tus huellas para que las mismas sean un testimonio a los que te rodean de que en Dios está la vida eterna.

¡Ven y ve!

San juan 11: 33-36

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

Durante nuestra vida seremos invitados a muchísimos lugares. Cada invitación es distinta, hay algunas que cuando la recibimos nos alegran, porque posiblemente hemos estado esperando por un largo tiempo a ser convocados a formar parte de esa celebración, pero hay otras que cuando la recibimos parecen llegar para complicarnos la vida, porque empezamos a cuestionarnos cosas como: “¿De verdad tengo que ir?, ¿No puedo decir que no y ya?” y concluimos en un “Bueno, tendré que ir por compromiso”.

Pero hay otra clase de situación,  para la que armar esa lista de invitados es muy compleja, porque es bastante exclusiva y hablo de invitar a la gente a pasar a nuestro corazón, darles ese acceso a que nos conozcan mas allá de nuestra cara feliz de Instagram  y nos vean tal cual somos, con nuestra felicidad, pero también nuestra tristeza, con nuestra pasión por lo que hacemos pero también podrán ver nuestro desánimo y falta de fe cuando las cosas no salen bien, incluso ellos verán cuando la agonía es tanta que el corazón no puede expresar con palabras el dolor que siente, cuando el sufrimiento es demasiado y solo queda sentarnos a llorar.

Y fue en un momento así de difícil que María y Martha luego de haber perdido a su hermano Lázaro, estando profundamente triste, hacen lo que posiblemente fue la invitación más importante de toda su vida,  Dice San Juan 11, que Jesús a parte de que también amaba a Lázaro, las vió a ellas llorando y se conmovió por su situación y les preguntó “¿Donde le pusiste?” y ellas le dijeron “ Señor, ven y ve” Definitivamente esta no era una fiesta, ni el momento mas feliz de su vida, era al sufrimiento mismo que ellas estaban invitado a Jesús  a ir y ver, porque al parecer explicarlo con palabras o que Jesús vea la situación de lejos,  no les iba a funcionar, sino mas bien, tenían que invitarlo a que él mismo viera de cerca con sus propios ojos, a su hermano muerto en una tumba.

Sin embargo, el detalle con las invitaciones es que quien la recibe puede decir “Sí o no” y Jesús a María y a Martha les dijo “Sí”, les aceptó la invitación, de la misma manera en la que él definitivamente va a aceptar la tuya cuantas veces en esta vida te sea necesario, si le pides que venga y vea tu dolor, tus penas, y sufrimientos. Y estoy segura de que contigo le pasará lo mismo que dice en San Juan 11: 38 que le pasó con ellas “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro”

Jesús aceptó y lloró con ellas, las acompañó y estuvo ahí durante todo el evento de su desesperanza. Elevó un clamor por ellas y realizó el milagro de la resurrección de Lázaro. Si este se quedó al lado de ellas hasta que todo pasó,  me queda muy claro que Jesús es la clase de amigo que se quedará por siempre contigo y conmigo, hasta el final.

Mateo 28:20

“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

 

La Sabiduría

Proverbios 1:7

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Todos pensamos en un momento de la vida que creemos saber todo y que por algún conocimiento que tengamos nadie más puede superar eso que ya dominamos. Pero… las cosas no son así. Podemos encontrar personas que nos demostraran que no necesariamente nuestro conocimiento es el absoluto, y más allá, Dios nos demuestra que la verdadera sabiduría proviene de Él.

En el diario vivir vemos ejemplos vivos de que Dios domina todo el acontecer en nuestras vidas. Así podemos concluir que Él lo sabe todo ya que vemos en su Palabra todas las situaciones que estamos viviendo o que vamos a vivir reflejadas en las diferentes historias vividas por muchos personajes que ya conocemos.

La verdadera sabiduría proviene de aquel que domina y tiene el control absoluto de nuestras vidas, de Este que escribe cada día nuestra historia el cual nos ama independientemente de lo mal que nos portemos. Aquel que nos inspira a vivir y nos da una razón para seguir, esforzarnos cada día más y dar lo mejor de nosotros. Sí, ese es Dios.

Entonces… ¿de quién temeremos? No depende de nuestras propias fuerzas las decisiones que podamos tomar o las cosas que podamos hacer para que nuestra vida sea plena y tenga un propósito más allá. Es así que entonces podemos entender que lo que define las buenas decisiones y enseñanzas para que todo se cumpla en nuestras vidas es la sabiduría de Dios, aquella que inspira a hacer las cosas perfectas a su voluntad.

Dejemos que Dios sea el que inspire toda esa sabiduría que necesitamos para lograr el verdadero propósito por el cual fuimos creados. Meditemos en esta palabra:

Santiago 3:13

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.

Pidámosle en oración al Padre que nos permita entender que Su sabiduría no trae calamidad a nuestras vidas, si no todo lo contrario, esta trae un cambio de vida que es para salvación de muchos y todo esto por amor. Así que con tu conducta demuestra que Dios está en tu vida y si aún no lo está déjalo entrar y veras que no te arrepentirás.

 

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