Invitación

Una dedicación ejemplar

Hechos 20:24

“Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios.”

Pablo era siempre un entusiasta en todo lo que hacía, empleando todo su esfuerzo en todas las cosas las cuales se proponía. Pablo era una persona estudiada que conocía bien la palabra, la ponía en práctica y creía que su vida antes de conocer a Cristo estaba “bien”, porque eso era a lo que había sido llamado.

Luego de conocer a Cristo, Pablo fue hecho el gran apóstol de la iglesia empleando ese mismo esfuerzo que mencionaba antes, en todo ámbito de su vida. Este daba lo mejor de sí todo el tiempo, para hacer las cosas con el mayor empeño posible. Pablo dice que su vida no valía absolutamente nada a menos que sea para cumplir lo que se ha propuesto.

En nuestra vida, muchas veces, desmayamos en todo o en cosas que creemos que queríamos.

Toda mi vida he sido un entusiasta del deporte, y por lo tanto, he practicado muchos de ellos desde el baseball, fútbol, pero en todos esos años nunca he destacado mucho en ninguno de ellos. Pero hace unos años, conocí el baloncesto y  este se ha convertido en uno de mis grandes amores. De tanto practicarlo, durante todos estos años, he tenido fracturas en ambos codos, en fin, he sido lastimado en gran manera, ¿pero por qué digo esto? Antes todas estas situaciones no he desmayado y me he esforzado a hacer las cosas de la manera correcta para llegar a donde quiero y practicar el deporte que amo.

¿Pero con Cristo es igual?

¿Nos empeñamos en tal manera para cumplir?

¿Cuándo fue la última vez que le hablamos a alguien de Cristo?

¿Cuándo fue la última vez que dejamos de hacer algo por Cristo porque nos cansamos o aburrimos?

¿Seguimos nuestra carrera por alguien más o porque así lo queremos?

Debemos de cumplir con el llamado de Cristo pero teniendo el empeño que Pablo le ponía. Este se esforzaba a cumplir todo por la causa de Cristo, y esto solo era logrado por su ánimo y el entusiasmo que este le dedicaba.

Dejemos de estar poniendo excusas y démosle “banda” a la vagancia y a “meter” mano porque el Señor nos exhorta que no desmayemos y que terminemos nuestra carrera con gozo.

En este momento les exhorto que sean imitadores de Pablo así como él lo fue de Cristo. Que ese empeño que Pablo le dedicaba a la obra, sea un ejemplo de todo lo que nos proponemos para Cristo para así poder cumplir de manera agradable y perfecta todo lo que el Señor nos pide.

Dios los bendiga.

 

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