Mes: abril 2020

En cuarentena pero libre

Tener libertad según el diccionario se basa en tu poder elegir qué hacer, cómo actuar en determinada ocasión, qué pensar, qué comprar, con quién casarse, qué estudiar. La libertad de pensar en lo que yo quiera y decida. De hacer de mi mente el mejor lugar para estar, para disfrutar los momentos de mucho ruido como los de calma que tengo conmigo misma. Para amar estar activa toda una semana como amar estar en la tranquilidad de mi hogar un día. El arte de amarte, de ser tu mejor aliado y no tu enemigo.

Tienes voluntad sobre que sí y que no en tu vida. Todo ser humano anhela libertad, no le gusta sentirse como un pajarito enjaulado. A mi no me gusta. Y nosotros como seres humanos cuando nos sentimos privados de nuestra libertad, salimos al ataque, a la defensiva, aunque no lo digamos y permanezcamos silentes. Una batalla comienza.

Tengo la firme esperanza de que Dios en medio de esta cuarentena tiene un mensaje para nosotros cada día, su Espíritu Santo nos da libertad aún en medio de nuestro encierro físico. No es casualidad este tema paradójico de libertad con la realidad que vivimos. Dios nos quiere enseñar algo. Yo me atrevo a creerlo. Dios sí quiere hacer algo y creo que está haciendo algo desde ya en tu vida y tal vez aun no lo estás viendo.

Isaías 43:19

¡Voy a hacer algo nuevo!

Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?

Estoy abriendo un camino en el desierto,

y ríos en lugares desolados

Vemos en las Escrituras que la verdadera libertad no es salir a la calle -aunque en este punto a todos nos gustaría hacerlo-. La verdadera libertad es vivir en la Presencia de Dios y este es un tiempo que nos encontramos con todas las facilidades para ser intencionales con Dios. Porque no importa si no buscabas, Dios te exhorta a que lo busques hoy. Y si ya lo buscabas, te exhorta a entrar al mar de aguas profundas que ha querido que entres pero que tal vez por el tiempo, el ministerio, los estudios no has sacado todo el tiempo que quisieras. Este es tu tiempo.

2 Corintios 3:17

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Creo que Dios prepara la Iglesia porque algo grande viene. Nada se escapa de sus manos. Miramos con fe a un futuro que no conocemos pero que ciertamente se orquestan planes de bien para los hijos de Dios (Romanos 8:28). Porque cuando las series se acaban, las universidades cierran, el entretenimiento ya no hace su efecto,… abres tu línea de conexión con Dios para conocer las profundidades de aquel que te llamo.

En este tiempo sé que muchos experimentaremos libertad entre rejas, entenderemos cómo es estar gozoso en la cárcel como Pablo.  Y te animo a que si aún no has experimentado la verdadera libertad, la aceptes porque ¡LA OFERTA SIGUE VIGENTE!

 

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