Mes: junio 2020

Sión

El monte Sinaí en su momento llegó a representar el clímax de un pueblo que recién se convertía en nación. Tenia tierra, leyes y un Dios a quien servir. La descripción que se nos da en el libro de Éxodo resulta ser espeluznante puesto que el mismo pueblo sentía miedo de acercarse al monte. [1], incluso Moisés les advierte que:

“El pueblo no puede subir al monte Sinaí.” [2]

No obstante, es en este lugar que son dados los 10 mandamientos. El simbolismo que generó Sinaí entre aquella generación los llevó a desarrollar toda una teología prácticamente geográfica que se apoyaba en los diversos eventos que se contemplaron allí. Sinaí que también se le conoce como el Monte de Jehová [3] o Monte de Moisés (En árabe). Era el símbolo de una liberación conceptual que giraba en torno a la contemplación de una ley utópica dada por Yahveh.

A pesar de haber contemplado lo que ocurrió en aquel monte, hicieron lo malo delante de los ojos de Yahveh. El incumplimiento de la Ley había vuelto efímera aquella liberación de Egipto. Sinaí pasó de ser un evento de liberación a un evento de esclavitud. Hay en la historia Bíblica otro Monte, del cual se dice que:

“Es alto y magnífico; ¡toda la tierra se alegra al verlo! ¡El monte Sión, el monte santo, es la ciudad del gran Rey!” [4]

Ahora la teología gira en torno a Sión, que se ha convertido en sinónimo de esperanza, liberación y paz totalmente contrario a la idea de Babilonia de ser un sistema de Injusticia, esclavitud y guerras.

“Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión” [5]

Era el sentimiento perenne de la época, lo que todo el mundo sentía cuando se despertaba. Todo el judío deportado en medio del cautiverio anhelaba llegar a Sión, los esclavos negros en los Estados Unidos vieron en Sión una patria que no les iba a oprimir ni a rechazar, de modo que Sión dejó de ser un lugar geográfico y se convirtió en símbolo universal del anhelo de los pueblos que carecen de justicia y andan errantes sin un norte al cual seguir.

El paralelismo que encontramos entre ambos montes nos lleva a cuestionarnos, ¿En qué monte estamos? Puesto que uno da hijos de esclavitud y otro hijos de libertad. La Biblia en relación con Sinaí nos dice que: “Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta” [6]

Recordándonos lo terrible de aquel momento, pero más adelante nos dice que: “Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión” [7]

Al acercarnos a Sión vemos no una imagen espeluznante en el que el pueblo no se le permite subir sino una sangre que habla mejor que la de Abel y a un Jesús que nos recibe con los brazos abiertos, veo aun la imagen de una liberación permanente e inclusiva pues como dijo el Salmista:

“Sión, el gozo de toda la tierra.”[8]

[1] Éxodo 20:18 NVI

[2] Éxodo 19:23(a) NVI

[3] 1 Reyes 19:8

[4] Salmos 48:2 NTV

[5] Salmos 137:8 NVI

[6] Hebreos 12:18 NVI

[7] Hebreos 12:22 NVI

[8] Salmos 48:2 RVR60(a)

Sión

El monte Sinaí en su momento llegó a representar el clímax de un pueblo que recién se convertía en nación. Tenía tierra, leyes y un Dios a quien servir.

La descripción que se nos da en el libro de Éxodo resulta ser espeluznante puesto que el mismo pueblo sentía miedo de acercarse al monte, incluso Moisés les advierte que:

1 Reyes 19:8

“El pueblo no puede subir al monte Sinaí.”

No obstante, es en este lugar que son dados los 10 mandamientos. El simbolismo que generó Sinaí entre aquella generación los llevó a desarrollar toda una teología prácticamente geográfica que se apoyaba en los diversos eventos que se contemplaron allí. Sinaí que también se le conoce como el Monte de Jehová o Monte de Moisés (En árabe). Era el símbolo de una liberación conceptual que giraba en torno a la contemplación de una ley utópica dada por Yahveh.

A pesar de haber contemplado lo que ocurrió en aquel monte, hicieron lo malo delante de los ojos de Yahveh. El incumplimiento de la Ley había vuelto efímera aquella liberación de Egipto. Sinaí pasó de ser un evento de liberación a un evento de esclavitud.

Hay en la historia Bíblica otro Monte, del cual se dice que:

Salmos 48:2

“Es alto y magnífico; ¡toda la tierra se alegra al verlo! ¡El monte Sión, el monte santo, es la ciudad delgran Rey!”

Ahora la teología gira en torno a Sión, que se ha convertido en sinónimo de esperanza, liberación y paz totalmente contrario a la idea de Babilonia de ser un sistema de Injusticia, esclavitud y guerras.

Salmos 137:8

“Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión”

Era el sentimiento perenne de la época, lo que todo el mundo sentía cuando se despertaba.

Todo el judío deportado en medio del cautiverio anhelaba llegar a Sión, los esclavos negros en los Estados Unidos vieron en Sión una patria que no les iba a oprimir ni a rechazar, de modo que Sión dejó de ser un lugar geográfico y se convirtió en símbolo universal del anhelo de los pueblos que carecen de justicia y andan errantes sin un norte al cual seguir.

El paralelismo que encontramos entre ambos montes nos lleva a cuestionarnos, ¿En qué monte estamos? Puesto que uno da hijos de esclavitud y otro hijos de libertad. La Biblia en relación con Sinaí nos dice que:

Hebreos 12:18

“Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar o que esté ardiendo en fuego; ni a oscuridad, tinieblas y tormenta”

Recordándonos lo terrible de aquel momento, pero más adelante nos dice que:

Hebreos 12:22

“Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión”

Al acercarnos a Sión vemos no una imagen espeluznante en el que el pueblo no se le permite subir sino una sangre que habla mejor que la de Abel y a un Jesús que nos recibe con los brazos abiertos, veo aun la imagen de una liberación permanente e inclusiva pues como dijo el Salmista:

Salmos 48:2

“Sión, el gozo de toda la tierra.”

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