Reflexión

¿Quién soy?

Podemos durar toda una vida cuestionando nuestra existencia, nuestra identidad, sintiéndonos incómodos con nosotros mismos, pero todas estas preguntas son contestadas cuando tenemos un verdadero encuentro con Jesús.

Hoy en día los jóvenes luchamos con una gran pérdida de identidad. Nos identificamos con cosas que no tienen causa, seguimos movimientos, seguimos artistas, sin importar la estructura de lo que siguen o simbolizan sin considerar lo que hay detrás.

¿Y qué decir de los medios de comunicación? muchas de las cosas que estos publican y comunican no tienen realmente importancia, sino que podemos asumir que gran parte de las publicaciones que vemos carecen de sentido.

Esto crea un gran vacío existencial en la juventud. Un mundo manipulado por el capitalismo que hace que compitas por cosas triviales que vendiéndolas como eternas o cosas inalcanzables, hacen que los jóvenes sufran grandes depresiones, frustraciones, y que, en algunos casos, llevan hasta el suicido.

Según datos y cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud)

  • Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año.
  • Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio cada año. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.
  • El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.

En un mundo que promueve lo superficial y que llevamos un ritmo de vida tan rápido, se nos hace difícil muchas veces tener una identidad. La verdad es que antes de que una persona llegue al suicidio lo preceden muchas preguntas existenciales sobre su vida como: 

¿Qué valor tiene la vida? 

¿Soy importante? 

¿Que será de mi futuro mañana? 

¿Donde realmente está la importancia de la vida?

Preguntas que nos atormentan y que nos hacen cuestionarnos: ¿Dónde realmente encuentro mi valor como persona si este mundo vive en constante cambio?

En el Evangelio de Juan 4:1-42 vemos que una mujer samaritana tuvo un encuentro con Jesús que cambio su vida para siempre.

Según relatan los hechos esta mujer fue a buscar agua en un pozo en el cual tuvo una conversación con Jesús:

San Juan‬ 4:7-8‬

“Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer. En eso, una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le dijo: —Dame un poco de agua.”

O en otras palabras: Dame una oportunidad para entrar a tu vida.

San Juan‬ 4:10‬

“Jesús le contestó: —Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.”

 ‬‬‬‬Si realmente supiéramos que tan grande es el amor de Dios, no estuviéramos mendigando por falta de amor.

San Juan‬ 4:13-14‬

“Jesús le contestó: —Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.”

 Lo que Dios nos da es vida eterna comparada con la vida terrenal perecedera.‬‬‬‬

San Juan‬ 4:17-18‬

“La mujer le contestó: —No tengo marido. Jesús le dijo: —Bien dices que no tienes marido; porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho.”

 Reconocer nuestro pecado delante de Dios nos ayuda a seguir hacia adelante.‬‬‬‬

San Juan‬ 4:25-26

“La mujer le dijo: —Yo sé que va a venir el Mesías (es decir, el Cristo); y cuando él venga, nos lo explicará todo. Jesús le dijo: —Ese soy yo, el mismo que habla contigo.”

En la vida andamos siempre buscando soluciones. Vamos de un lugar a otro sin identidad, buscando respuestas, dudando, cuando la verdad es que Jesús están todas las respuestas de nuestra existencia. Y cuando realmente dejamos que Dios entre a nuestras vidas y la transforme, encontramos nuestra identidad en Cristo: 

1 Pedro‬ 2:9-10‬

“Pero ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes Dios no les tenía compasión, pero ahora les tiene compasión.”

‬‬‬‬‬‬Juan 1:12-13

Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, {es decir,} a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

 

Estudiante de Ing. Industrial, Líder de Célula en la OYM, Siervo de Cristo, le encanta los evangelismos y hacer Coro’.

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