Reflexión

¿Queda espacio para Mí?

En el último siglo la tecnología ha sido de gran trascendencia, cambiando totalmente la forma en que vivimos, nos relacionamos y nos comunicamos. Es una realidad que vivimos en una sociedad y nos hemos convertido en una generación que depende de la tecnología totalmente.

La tecnología aumenta nuestra productividad, nos facilita el acceso a la información y nos facilita comunicarnos, pero es esta misma tecnología la cual nos ha convertido en una generación distraída.

Y sí, esa generación de la que hablo eres tú que estas leyendo, soy yo.

Según las estadísticas, en el 2018, el adulto promedio pasa 5.9 horas en medios digitales, dígase redes sociales, internet, y alrededor de 4 horas diarias en televisión.

Entonces pregunto…¿en un mundo donde se trabaja 8 horas al día, donde comprometemos nuestro tiempo libre a 9 horas de medios digitales y televisión, como cristianos ¿cuándo sacamos tiempo para Dios?

En un mundo de distracciones, el Señor nos pregunta, ¿queda espacio para Mi?

Se dice que “Lo que el enemigo no puede destruir, lo distrae”, y es una gran verdad. El enemigo no puede destruirnos, pero si cosas las cuales nosotros mismos permitimos que nos distraigan.

Así como sucede en el presente, la Biblia registra una historia similar de una chica que invita a Jesús a su casa, para luego distraerse con quehaceres.

Lucas 10:38-42

Jesús visita a Marta y María

38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.

39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.

40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres…

En esta historia Jesús visita a Marta, que a diferencia de María, sentada a los pies del Maestro, esta le abre la puerta al maestro, lo invita a su casa y luego se distrae con los quehaceres.

¿Por qué invitamos a Dios a nuestra casa, a nuestras vidas, para luego ignorarlo?

Entonces Marta, no solo se distrae, sino que se queja.

40…y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.

41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.

Así como Marta, muchas veces nos quejamos viendo las bendiciones de los demás y cuestionando porque no nos ocurren a nosotros. Pero te pregunto una vez más, ¿queda espacio para Él en tu vida?

Nos afanamos, nos turbamos porque constantemente cedemos el espacio necesario para Dios, para otras cosas.

42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada…

Seamos María en nuestra historia.

Su palabra dice que una sola cosa es necesaria. Como María, estar a sus pies, escucharlo, escuchar su palabra todos los días.

Un buen amigo siempre me dice que el cielo está lleno de oraciones contestadas que simplemente allí se quedan. No porque Dios no quiera entregárnoslas, pero porque nosotros simplemente no las pedimos, no nos comunicamos con Él.

No permitamos que nuestros momentos de oración, nuestros momentos de intimidad con Dios, sean un tiempo que “nos sobre”, o “solo cuando lo necesites”. Lo necesitamos siempre. Dejemos de afanarnos, de distraernos, que sin darnos cuenta esto nos irá destruyendo poco a poco.

¿Realmente necesitas 6 horas diarias de medios digitales?

¿Qué están haciendo esas 4 horas de televisión diarias para tu vida?

Como dice su palabra, María eligió bien, ese bien no se le será quitado, dígase que es un privilegio estar sentados a los pies del maestro.

Dios ha acercado su trono para alcanzarnos, así como María escojamos la buena parte.

Arquitecta de profesión. Asistente del Departamento de Logística del Ministerio para Cristo y encargada del proyecto #MPCBloguea. Me apasiona Cristo, el arte, el té y la buena compañía.

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