Reflexión

Volvamos a casa

Desde pequeña me enseñaron a ver las historias de la Biblia como las más fascinantes y sin duda alguna entre mi top 5 siempre estuvo la parábola del hijo pródigo. Ese hermoso relato de un padre abnegado que aun después de sentirse decepcionado de las decisiones de su hijo le recibe como si nunca pasó nada y en vez de reprocharle prepara fiestas por su regreso.

Resulta verdaderamente hermoso imaginarnos a nuestro Señor como ese Padre que nos brinda su amor sin condición, pero también pienso en esas personas que estando en nuestras iglesias, en nuestros grupos, que realmente no están.

Mateo 15:8

Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí.

Inmediatamente leo este texto bíblico puedo entender que así como pasaba con los fariseos y escribas esto sigue ocurriendo en estos tiempos. Las iglesias están llenas de personas desconectadas de lo que realmente importa, JESUS.

Cuando como cristianos olvidamos que se trata de Dios y no de nosotros nos volvemos hijos pródigos, cuando le seguimos la corriente a o que este mundo ofrece nos volvemos hijos pródigos, cuando llegamos al punto de hacer y permitir cosas porque ¨eso no es nada¨ estamos a un paso de volvernos hijos pródigos.

No es necesario estar fuera de una iglesia para ser un hijo pródigo.

Bien se nos dice:

Cantares 2:15

Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, porque nuestras viñas están en cierne.

Las zorras pequeñas son las cositas que día tras día nos alejan de la presencia del Señor y nos hacen perder conexión de modo que ya ni siquiera nos importa si nuestros pasos son de su agrado.

Después de mostrar este cuadro quiero que meditemos en nuestro caminar, en nuestra manera de vivir.

¿Será que acaso pertenecemos a ese grupo de hijos pródigos disfrazados?

Los brazos del padre siempre estarán dispuestos a recibir a sus hijos, la redención está en su presencia. Acerquémonos al Señor para que su amor nos envuelva. ¡Volvamos a casa!

Estudiante de Administración de Empresas en la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), Líder juvenil en la Iglesia Cristiana El Olam. Amante de la adoración y la intercesión como estilo de vida.

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