Reflexión

Sin Fronteras

Mateo 2:1-4

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

El libro de Mateo nos narra la bella historia, una de las más contadas en el mundo, en la que nace un niño en Belén de Judea (situada a unos 9 km. del sur de Jerusalén) y que al momento de su nacimiento, enfoca la adoración de unos magos o sabios, de los cuales sabemos muy poco, probablemente de alguna casa sacerdotal de la antigua Persia, astrólogos y posiblemente zoroatristas, un sistema religioso incompatible con la fe cristiana, hombres menospreciados por los pulcros religiosos, o judíos devotos, que se habían acercado llevando regalos a este niño en lugar de los sacerdotes judíos.

Vemos también como una adolescente, a la que Dios le estropea su ceremonia matrimonial y que queda embarazada antes de consumar su matrimonio, ser considerada para traer como fruto de su vientre a un nuevo rey.

Y a otro rey, proclamado rey de los judíos por el senado romano, que prefirió guardarse en un palacio antes que perder su posición social, poder y fama, por ir a ver a este niño que había nacido, por miedo de perder todo lo que había logrado.

Y así es como muchos de nosotros vivimos hoy día, etiquetados o desaprobados por la sociedad, por nuestra situación económica, por nuestra raza, por nuestros fracasos, con miedo a ser rechazados por tantos prejuicios, los cuales, según nos muestra la historia de la sociedad, han existido desde sus inicios.

Jesús vivió sin fronteras, en la biblia lo vemos acercarse a una samaritana, a un leproso,  a recaudadores de impuestos muy despreciados por la sociedad antigua y especialmente los líderes religiosos, como Zaqueo o el mismo Mateo, quién fue un vivo testimonio de la compasión de Jesús.

Y lo más hermoso de esta historia, es la buena noticia de que Dios no se ha olvidado de nuestras vidas, que por medio de este niño escogido, Jesús, que nació, vivió entre nosotros, sacrificó su propia vida y resucitó por toda la humanidad, podemos encontrar propósito, el amor verdadero, la paz que sobrepasa todo entendimiento y un camino a la vida eterna.

En esta época, donde muchos han perdido la verdadera razón por la que se decidió festejar navidad, no importa si es la fecha exacta del natalicio de Jesús o no, siempre es bueno recordar este gran acontecimiento, el de un Salvador, al que si le importa la gente, sus problemas, sus luchas, que vino a morir por tus maldades y por las mías, por personas que han estado tanto tiempo alejadas de Dios como esos sabios de medio oriente, que se consideraban poco dignos, o personas como María, que tuvieron algún embarazo prematuro, personas estigmatizadas por ser de otra cultura o condición física, a estos Jesús les da la oportunidad de tener un lugar cerca de él.

Aún, para los que, como esos sacerdotes y escribas que conocían las escrituras pero que parecían estar más interesados en mantener su prestigio y costumbres que en la compasión por la gente y no hicieron nada para buscar al Mesías, mientras el pueblo le anhelaba, Jesús también les hace la invitación. Mateo deja claro que las fronteras que creamos para separarnos de otras personas, no separan a las personas del amor de Dios.

¡Qué gran noticia para celebrar!

Esta, nuestra verdadera razón de celebración, nos reta a considerar a aquellos que también hemos alguna vez llamado indignos, y así llevarles las buenas nuevas con la compasión y el amor que Jesús demostró al morir por nosotros en la cruz, y si has estado tan lejos para conocerle, no temas, porque él tiene espacio hasta para el más despreciable de los pecadores de esta sociedad.

Efesios 2:14-16

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Líder juvenil, y miembro del Ministerio de Alabanzas de la Iglesia Jesucristo Fuente de Amor Central, Encargada del departamento de Seguimiento Ministerio para Cristo, estudiante de término de la carrera de Psicología Laboral de la Universidad Católica de Santo Domingo y sirve actualmente en el Departamento de Recursos Humanos de Compassion International.

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