Invitación

Una Patria Perfecta

Entonces, si mi fe es la frontera, hoy derribo los muros que me dividen de una Patria totalmente perfecta. Prefiero ser mártir de este mundo hoy y vivir eternamente con Jesús mañana.

En el trayecto de nuestra cultura como dominicanos solemos escuchar las historias de aquellos valientes que decidieron dar su vida para que nuestro país se convirtiera en un estado libre e independiente. Fueron muchos los hombres que arriesgaron todo en múltiples ocasiones para que República Dominicana fuera lo que hoy es.

Juan Pablo Duarte, el padre de la patria que todos conocemos y que nos inspira una imagen fiel de Patriotismo, que hoy en día se ha vuelto un cliché, donde no nos preocupa  lo que sucede con la tierra, ni la gente en la cual somos acogidos.

Yo no sé si usted ya ha perdido la esperanza en su Patria; lo que sé es que una serie de patriotas estuvieron dispuestos a dar todo, dejar todo, muchos hasta el punto de dar su vida por aquella nación que no podían ver; una cimentada no en politiquerías, ni en opiniones arbitrarias, ni en promesas vacías, sino sobre La Roca y en un Padre Celestial que no nos ve como patrocinadores de un partido político, ni siquiera religioso sino como sus hijos amados, coherederos, embajadores, reyes y reinas de una Patria donde ni la polilla y el orín corrompe, donde:

Apocalipsis 21:4

Enjugará Dios toda lágrima de nuestros ojos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron

Me uno a aquellos que por la fe, no se apegaron a lo que el hombre, ni este suelo pudieran ofrecerles, sino que confiaron en un porvenir que no se compara con los estándares más altos de este mundo, sobrepasa nuestra imaginación y entendimiento.  Entonces, si mi fe es la frontera, hoy derribo los muros que me dividen de una Patria totalmente perfecta y prefiero ser mártir de este mundo hoy y vivir Eternamente con Jesús mañana.

Hebreos 11: 13-16

13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;

15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Yo anhelo ver la Libertad hecha expresión, un triunvirato regido por el Padre, el Hijo y El Espíritu Santo en un solo Dios, un gobierno Perfecto, sin contradicciones, sin donde todos tendremos accesos a una felicidad plena, porque habremos alcanzado en su máxima expresión. Una Salvación a la que todos tenemos acceso por medio del Rey que azotado y rechazado con una corona de Espinos se hizo Rey por los siglos, y venció la muerte dejando tumba vacía al tercer día, para que podamos formar parte de la ciudadanía celestial sin clases sociales , ni desigualdad de derechos, sin discriminaciones raciales o físicas, sin pestes, ni hambrunas, sino que el Amor será el vínculo perfecto, y la Justicia el traje más representativo. Yo no sé a quién sigues, pero mi Padre de la Patria se hizo pobre para que yo fuera rico, murió para que yo viviera y también a ti te hace una propuesta de Salvación y Vida Eterna.

Filipenses 3:20

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo

 Estudiante universitaria de Contaduría Pública, Servidora de MPC en la célula de UTESA, involucrada en el Ministerio de Enseñanza de niños y Ministerio de Jóvenes de la ACyM Central.

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