Reflexión

Un reino al revés

En un mundo de guerra y maldad abracemos la aventura de vivir como dignos ciudadanos de un reino al revés, de un reino de compromiso, de amor y de Paz.

Juan 14:27-28

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Hace un tiempo vi un documental sobre Maquiavelo, famoso filósofo político y autor del libro “El príncipe”, en cuyas páginas está escrito lo que él considera que algún gobernante debe hacer para mantener su poder. Básicamente él plantea que para que un reinado o gobierno sea trascendental y duradero, debe basarse en la violencia, el abuso de poder, medios inmorales, manipulación, el temor de un pueblo, una guerra eterna entre el rey y su pueblo y otras cosas horribles, que hicieron que su apellido “Maquiavelo” diera origen al adjetivo “Maquiavélico”, por lo malvado de sus pensamientos.

Lo triste de esto es que es un pensamiento que viene arrastrando la humanidad desde casi siempre: los egipcios con el pueblo de Israel, los Romanos con los judíos, Hitler, Trujillo, etc… y aún hoy día todo esto sigue siendo practicado, si no deténgase a ver nuestro país (República Dominicana), y pregúntense. ¿Cómo es que ciertos grupos políticos tienen tantos años en el poder? Quizás no con la misma violencia o armas que antes pero sí con la misma técnica de “los medios inmorales” porque estos medios tienen cara de ser una vía “rápida” para ellos llegar a donde quieren y no solo ellos ,si no mucha gente que recibe poder en sus manos.

El problema del mundo no lo resuelve la violencia como nos han querido decir, ni el maltrato ni subyugar al pobre o al desvalido.  Mas bien una solución es volvernos ciudadanos y vivir bajo la conducta de un reino donde todo aparenta ser al revés, donde nuestro Príncipe nos dice, que hay mas dicha en dar que recibir, que si perdemos la vida por su reino la estamos ganando, que nos atrevamos a “poner la otra mejilla”, que dichosos son los que lloran, dichosos los compasivos, dichosos los de corazón limpios, dichosos los que trabajan por la paz y dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. (Mateo 5)

¡Qué perdido e iluso estaba Maquiavelo! La palabra opuesta de “guerra” es paz, ¡por lo que no es casualidad que uno de los nombres por los que se le llama a Jesús es Príncipe de Paz, quien nació en un panorama sociopolítico muy parecido a todo lo mencionado al principio y sobre quien se escribe canciones que dicen “Al mundo paz, nació Jesús”.

Mientras poderosos manipulan y acaban a otros para mantener su reino, nuestro rey muere para mantener la salvación de su reino y sin forzar, ni destruirnos, hace las paces con esta humanidad que se había alejado de él “Estando entre nosotros” (Emmanuel) y reconciliándonos. Y donde desmiente totalmente que para que un reinado sea trascendental debe basarse en guerras e inmoralidad, mas bien debe basarse en amor y en servicio, un reino donde todo absolutamente todo es al revés a lo que nos ha querido enseñar este mundo, y así como la conducta que mantuvo nuestro Jesús en esta tierra, el comportamiento de todos los que somos llamados hijos de Dios, debe aspirar a lo mismo.

Aunque Maquiavélico diga e insista en que “es mejor ser temido que amado, pues el pueblo siempre puede olvidar el amor, pero nunca el temor, y gracias a esto disminuyen las posibilidades de ser destronado”, una historia de amor en una cruz de hace mas de 2 mil años y los miles de cristianos alrededor del mundo gritan todo lo contrario.

Oro y pido a Dios que nos ayude a que en un mundo de guerra y maldad, nos permita abrazar la aventura de vivir como dignos ciudadanos de un reino al revés, de un reino de compromiso, de amor y de Paz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top