Invitación

Miremos la promesa

La libertad no está allá afuera. La libertad está en su promesa.

Quizás tus días se resumen en mirar el techo, ver el teléfono, mirar el reloj, sentir que las horas pasan, y soñar con estar fuera. Y créeme, al igual que tú, he soñado con salir a la playa, a la montaña, en fin, salir de las 4 paredes de concreto que me rodean, anhelando que finalmente llegue el día en que seamos “libres” de este confinamiento.

Me topé en las redes con una frase que aunque muy usada, cae como anillo al dedo en este momento.

“No miremos nuestro ahora, miremos hacia el futuro.”

Pero me pregunto… ¿Cuál es ese futuro al cual debemos fijar nuestra mirada?

Millones de personas quizás se preguntan lo mismo en este momento, viéndolo todo incierto. Quizás mirar el futuro simplemente sea ver nuestra carrera culminar, tener el trabajo que soñamos, enamorarnos, casarnos, y muchas cosas las cuales este confinamiento nos ha hecho anhelar.

¿Pero y si te digo que nuestro futuro es una promesa, una cual nos ofrece libertad eterna?

Nuestra libertad, ese deseo que tanto anhelamos empieza cuando decidimos seguir a Jesús.

“No miremos nuestro ahora, miremos la promesa.”

La biblia compila muchas historias las cuales revelan el plan grandioso creado por nuestro Dios, donde tú y yo tenemos un rol y nuestro fin es una gran promesa.

¿Te doy un spoiler?

Libre.

Libre del pecado.

Libre de la muerte.

Vida eterna junto a nuestro Salvador.

La vida de los apóstoles de la primera iglesia fueron el ejemplo. Cuantas veces no fueron apresados, torturados, y a pesar de saber que tendrían libertad temporal, su firmeza radicaba en creer en una libertad eterna, una que empieza con seguir al Mesías y termina el día que este vuelva por nosotros y nos lleve a un lugar celestial, donde no hay dolor, no hay culpa, donde tendremos vida eterna.

La libertad no está allá afuera. La libertad está en su promesa.

Dios es fiel para cumplir su promesa, nos promete la libertad pero aquella promesa empieza cuando nos damos cuenta de nuestra fragilidad, de que no dependemos de nosotros, de que somos esclavos del pecado.

Salmos 119:45

Y andaré en libertad,
Porque busqué tus mandamientos.

La libertad empieza cuando elegimos seguirle todos los días, cuando obedecemos sus palabras, cuando nos deleitamos en sus preceptos.

Juan 8:31-32

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Somos verdaderamente libres cuando guardamos sus mandamientos, nos mantenemos fiel a sus enseñanzas, y es entonces cuando conocemos su voluntad, conocemos la Verdad, que es Él,  y la promesa, su plan perfecto.

Apocalipsis 14:12

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Que nuestra firmeza en la vida no sea anhelando una libertad temporal, aquella que ahora mismo está fuera, aquella que rápidamente cambia según los tiempos y circunstancias.

Mantengámonos firmes guardando y conociendo la Palabra de Dios la cual nos lleva a conocer la verdad de lo que Él nos ha prometido, un plan perfecto de salvación, su Hijo Jesús, el cual nos liberta completamente de la muerte y nos lleva a una vida eterna con Él.

Foto por averie woodard en Unsplash
Arquitecta de profesión. Asistente del Departamento de Logística del Ministerio para Cristo y encargada del proyecto #MPCBloguea. Me apasiona Cristo, el arte, el té y la buena compañía.

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