Introducción

Sinaí

Sinaí representa uno de los mayores pasos en esta búsqueda de recuperar aquello que Adán perdió al querer ser igual a Dios. Es un camino alterno a la verdadera humanidad que hasta ese momento no se conocía.

La lucha por la libertad ha sido una batalla inacabable que ha llevado a la humanidad a sacrificar muchas vidas inocentes. Desde el inicio de los tiempos “los poderosos” hacen uso desmedido de su violencia llevando cautivo al desamparado y sometiéndolo a una política inhumana de crueldad, humillación,
explotación y pobreza extrema. El hombre en su afán de conquistar todas las cosas ha querido adueñarse aun de la imagen divina que fue impregnada en el corazón de cada ser humano.

“Esclavizar es deshumanizar. Se puede hablar de hombre enfermo, hombre ignorante, hombre hambriento, pero no de hombre esclavo. Hombre y Esclavo son conceptualmente contradictorios. Se es hombre o se es esclavo. La única manera de esclavizar al hombre es deshumanizarlo.”  – Volvamos a la fuente, Gerardo Ávila.

La Biblia se opone totalmente a la esclavitud y es en el libro de Éxodo que encontramos a la nación poderosa de Egipto deshumanizando por más de 400 años a los Israelitas. La razón que se nos da resulta ser caprichosa en gran medida, es miedo a una rebelión imaginativa hacia un pueblo que su mayor tarea era pastorear ovejas.

El sufrimiento del pueblo excedió los límites de la tierra. ¿Imagina usted la carga psicológica a la que fueron sometidos? Esas lagrimas no se fueron con el viento, sino que llegaron a Dios.

Éxodo 2:23-24

“Y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó
de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.”

Ustedes conocen la historia, Dios levanta a Moisés y liberta su pueblo de las manos de Faraón. Es este uno de los momentos pivótales en toda la historia de Israel, evento que en los momentos más oscuros que le sobrevinieron les dio la confianza de que si habían superado a la nación del momento: Egipto, serían capaces de sobreponerse ante cualquier mal. Toda una teología giró alrededor de este evento, se escribieron cantos poderosísimos en referencia a aquel momento que le devolvió la libertad, la humanidad, el deseo de vivir a los hijos de Israel como aquel que dice:

Éxodo 15:4

“Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.”

No obstante, el pueblo ha llegado a una montaña Santa llamada Sinaí (también Horeb) y en ella se le dará uno de los mayores retos hacia la humanidad. El cumplimiento de un decálogo que tiene como propósito humanizarnos, retroceder esos 430 años de esclavitud y desarrollar en el corazón del hombre la ley divina de la Compasión.

De modo que, Sinaí representa uno de los mayores pasos en esta búsqueda de recuperar aquello que Adán perdió al querer ser igual a Dios. Es un camino alterno a la verdadera humanidad que hasta ese momento no se conocía.

Éxodo 19:5

“Ahora, si en verdad ustedes me obedecen y cumplen mi pacto, se convertirán en mi propiedad preferida entre todos los pueblos, porque todo el mundo me pertenece. Ustedes serán un reino de sacerdotes, una nación santa”

Foto por Peggy Anke en Unsplash
Ingeniero Civil por profesión y se la da en teólogo por vocación. Le encantan las historias pero sobre todo un buen café. Líder principal de Ministerio Para Cristo.

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