Reflexión

Valles de Sombra

No todo en este caminar son pastos verdes, ni aguas de reposo, pero ahí está Dios para consolarnos en medio del valle de sombra y de muerte.

Salmos 23:4

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.

El año 2020 ciertamente nos ha traído cambios y consternaciones a nivel mundial por la crisis sanitaria y económica a raíz del Covid-19. Sin embargo, Dios una vez más nos alienta en que no debemos temer mal alguno. Nuestra vida no le pertenece a un virus ni a una bacteria, nuestra vida le pertenece a Aquel que nos creó y un día nos  compró a precio de sangre y es El Único que tiene  las llaves de la vida y de la muerte.

Salmos 84:5-6

«Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques».

Este verso nos hace entender que es necesario atravesar valles de sombra y muerte, pero cuando nuestras fuerzas y esperanzas están en Dios nuestras lágrimas se convierten en fuente. Y es durante este proceso que podemos testificar lo que se declara en

Romanos 8:28

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

En este momento el mundo está pasando por un valle de sombra y de muerte, es impresionante como los tiempos cambian pero hay alguien que no cambia y es el Señor.  El es el mismo de ayer de hoy y de siempre. Por eso hoy más que nunca tenemos que agarrarnos de lo eterno de lo que vale, pues se seca la hierba, se marchita la flor pero las palabras de Dios permanecen para siempre.

 Salmos 126:5

«Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán».

 Dios es capaz que en medio de las pruebas y situaciones por las que atravesamos en este mundo, transformar nuestras lágrimas en propósitos.

En medio del valle de sombra y de muerte  nunca vemos la vara y El cayado. Dios busca con esto infundirnos aliento. Hoy más que nunca necesitamos el aliento de vida, necesitamos el aliento de Dios, el ánimo del Señor porque si nos quedamos con el aliento del mundo vamos a perecer porque estamos poniendo nuestra confianza y esperanza en lo que se ve. 

Busquemos y acerquémonos a aquel que nos dió el  aliento de vida, su aliento nos levanta y  nos enseña que tú y yo estamos en esta tierra con un propósito  aún en medio de todo este valle de sombra y de muerte. Para vivir confiados en medio de las tribulaciones, la clave número uno consiste en que nos  sintamos ovejas  y si Dios es nuestro Pastor nada nos faltará, tal como lo expresa el Salmo 23.

¿Sientes que estás solo en un momento como este? ¿Has perdido las esperanzas para continuar adelante? Dios quiere recordarte que El esta contigo y nada nos puede separar de su infinito amor y cuidado.

Foto tomada por https://unsplash.com/@x_vinicius

Ingeniera Industrial egresada de PUCMM. Colaboradora en MPC desde 2015. Me encantan las aventuras extremas. Conocí a Jesús como mi Sanador y Salvador de mi vida a los 11 años.

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