Introducción

Visión

La visión de un mundo feliz hoy nos resulta una mera ilusión, pero la realidad es que Dios también lo promete.

Desde muy temprana edad nuestras vidas se enfrentan a una realidad muy clasista, hostil y violenta. Pareciese que a medida que pasa el tiempo la vida va perdiendo valor. Hoy nos preguntamos si, ¿Es menos importante la vida de un niño Iraní versus un niño Norte Americano? Ya que el mundo de hoy elige incluso por quien llorar a pesar de que ambos niños tengan un mismo destino.

Hoy por hoy la frase de que todos estamos en el mismo barco es más fantasía que realidad puesto que cuando nos enfrentamos a crisis sanitarias como la actual pandemia del COVID-19 nos damos cuenta de que algunos tienen ciertos privilegios que facilitan el trayecto a la hora de navegar en este mar de incertidumbre.

A pesar de las limitantes y la desigualdad social, entre muchos corazones de ricos y pobres se anida un sueño que comparte ciertos matices, de alguna manera u otra, el hombre quiere ser feliz. Esta es la visión que nos han vendido, de que toda historia tiene un final feliz pero,  el problema es que en búsqueda de esta felicidad se cometen muchos atropellos que terminan en desgracia y en falsas sonrisas porque se nos ha dicho que no se puede buscar “Al que vive entre los muertos”, pero sin importar lo antes dicho nos refugiamos en placeres pasajeros que tras su ausencia solo queda un vacío.

“No dejes que tu felicidad dependa de algo que puedas perder”

C. S. Lewis

La visión de un mundo feliz hoy nos resulta una mera ilusión, pero la realidad es que Dios también lo promete.

“Los rescatados por el SEÑOR volverán y entrarán cantando a Sion. Serán felices eternamente. Vivirán rebosantes de gozo y alegría; la tristeza y los quejidos se alejarán de ellos.”[1]

Tras el inmenso dolor en el que la humanidad se sumergía, los profetas desarrollaron la visión de un mundo sin dolor, sin muerte y con eterna alegría. ¿Pero como será esto posible? Refugiándonos en Pablo podemos darnos cuenta de cómo esto es posible y es interesante que, aunque perdió la vista, obtuvo una visión.

“Yo soy libre… He visto al Señor Jesús.”[2]

¿Puede un esclavo ser feliz? ¿Qué tiene que ver la felicidad con libertad y finalmente con Jesús? Irónicamente, hoy día no tan solo hemos perdido la vista, algunos todavía no se han encontrado con Jesús y por ende no tienen la visión…

“La historia humana es la larga y terrible historia del ser humano tratando de encontrar algo distinto a Dios que lo haga feliz” C. S. LEWIS

Continuará…


 

[1] ISAÍAS 35:10 PDT

[2] 1 CORINTIOS 9:1 TLA

Ingeniero Civil por profesión y se la da en teólogo por vocación. Le encantan las historias pero sobre todo un buen café. Líder principal de Ministerio Para Cristo.

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