Reflexión Testimonio

Los martillazos de la vida

Permitamos a Jesús darnos ese último martillazo, permitámosle moldear nuestras vidas, vamos a darnos la oportunidad de tener un mejor y hermoso destino.

Isaías 44: 12 (a)

12 Veamos qué hace el herrero: toma su cincel y, después de calentar el metal entre las brasas, le da forma a golpes de martillo. Lo trabaja con su fuerte brazo. […]

La vida es interesante, desde que nacemos vamos viviendo momentos determinantes en nuestras vidas y cada momento es visto desde la perspectiva de una enseñanza previa, una enseñanza dada por alguien, la cual de alguna manera u otra moldeó nuestro pensamiento de la misma manera que un herrero moldea la forma del metal con martillazos para que la herramienta que resulte de este proceso de una respuesta frente a una situación ya prevista.

Los herreros en tiempos de guerra fabrican armas, así como también fabrican cosas útiles para el hogar o herramientas con el fin de arreglar otras cosas o ajustar otras. En fin, el herrero tiene el arduo labor de a puros martillazos crear cosas útiles.

Pues hoy veremos 3 martillazos determinantes en la vida de cada uno de nosotros, 3 martillazos que moldearon nuestra manera de ver la vida, hasta este momento.

Nuestro primer martillazo se llama infancia y los herreros detrás de estos martillazos son papá y mamá.

En nuestros hogares es donde aprendemos nuestras primeras palabras, damos nuestros pasos, sentimos o no el calor de nuestros padres y es en ese ambiente donde vamos recibiendo el martillazo que nos va a moldear para aprender a enfrentar la vida. Es ahí donde vamos a aprender qué es malo y qué es bueno, es ahí de donde voy a sacar seguridad o inseguridad, buenas o malas actitudes, pensamientos saludables o no saludables, mis habilidades sociales, en fin, el primer martillazo a mi personalidad lo recibiré en casa.

Recientemente vi la serie documental «The Last Dance» [Spoiler alert en este párrafo] donde Michael Jordan en un episodio narra como fue su infancia y como sus padres los crió a él y sus hermanos y es interesante que esa hambre de ganar, esa determinación y esa competitividad que lo caracterizaban en la cancha fueron inculcadas en su casa, impulsado por sus padres y compitiendo con sus hermanos, él aprendió que si de verdad quería lograr algo debía trazarse la meta y hacer todo lo que estuviera a su alcance para lograrlo, sin importar cuantas horas de práctica pudieran costarle o cuantas veces tuviera que levantarse luego de caer para conseguirlo y al final resultó ser uno de los mejores jugadores de la historia. Y todo comenzó en casa.

Nuestro segundo martillazo se llama educación escolar y académica.

Este martillazo, en nuestras vidas juega un papel muy importante en cuanto a nuestro futuro, es en este martillazo donde vamos a decidir quienes seremos o qué haremos, quienes serán nuestros amigos, en este momento empezamos a ver la vida totalmente diferente, ya nada es tan simple como despertar, ir a la escuela, volver y hacer tareas (si hay tareas, pero se ligan nuevas responsabilidades), empezamos a independizarnos de nuestros padres, empezamos a construir nuestra propia manera de pensar.

Recuerdo el testimonio de una de las lideres de ministerio de mi iglesia, su madre le dijo antes de entrar en la universidad: «Escucha to eso di’parate del mono y del big bang, pero nunca olvides en quien has creído», porque en los tiempos de su madre estudiar estaban en boga el Marxismo, el Darwinismo entre otros ideales que de alguna manera u otra desviaron a muchos jóvenes, no solo en su pensar político, si no en su fe.

Y ahí esta lo interesante de este segundo martillazo, tu mente ya hace juicios más profundos y con toda la información que va recibiendo durante esta etapa desarrollas la capacidad de formular razonamientos y no solo eso, también eres capas de llegar a tus propias conclusiones.

Y finalmente llegamos al tercer y último martillazo.

En realidad es un martillazo que debió estar como primero, porque realmente la forma que este martillazo da no es decisión del herrero, es decisión del trozo de metal, este martillazo es el que decide el fin de la herramienta, recordemos que tu eres la herramienta, el primer martillazo te lo dieron tus padres en casa, el segundo tus profesores y maestros, pero este último martillazo te lo quiere dar Jesús.

Si, Jesús quiere que seas una herramienta con sentido, con un fin poderoso, con un destino eterno, más allá de un trabajo, más allá de un nombramiento, más allá de cualquier otro oficio para el cual podrías estar preparado. Tardamos años en alcanzar la forma que tenemos y Jesús en un chasquido puede tornar tu rumbo turbio y temporal en un caminar lleno de victorias y bienestar, porque la forma que él da es perfecta.

Permitamos a Jesús darnos ese último martillazo, permitámosle moldear nuestras vidas, vamos a darnos la oportunidad de tener un mejor y hermoso destino.

Egresado de la Universidad Católica Santo Domingo de la carrera de Publicidad, actualmente soporte de la célula en UTESA Coral Mall, Director de Arte Publicitario, Maestro de Escuela Bíblica y líder de jóvenes en la Iglesia Evangélica Dominicana de Villa Consuelo.

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