Reflexión

Una Fe sin Retorno

A veces queremos que Dios haga la voluntad de nosotros por medio de nuestra fe, y no que Dios haga su voluntad en nosotros por medio de la fe; nuestros ojos atentos a Él y a su buena voluntad, eso es fe.

Así es la fe, como un viaje aventurado en el que decides embarcarte sin mirar atrás.

Leer Marcos 6:45-52

Podemos enfocar varios puntos de esta historia:

  • Jesús estaba entrenando a sus discípulos para que actuaran con fe aún sin verle.
  • Jesús se tomó tiempo para orar solo y prepararse para lo que iba a hacer porque Él sabía de donde venía su poder.
  • Jesús mide la obediencia de sus discípulos cuando les dice que se vayan primero.
  • Jesús ve su preocupación y va al rescate.

Los discípulos creyeron que era un fantasma pues les parecía imposible ver a un hombre caminar sobre el mar, ya que su corazón y su mente aún estaban en la carne y no podían interpretar el poder y la naturaleza divina de Jesús, aun ni siquiera habían podido entender el acontecimiento anterior, y es que ellos necesitaban una revelación sobrenatural.

La tempestad se calmó cuando él subió a la barca con ellos, Jesús no dijo calma viento como en el relato de Mateo 8:23-27, sino que en este episodio Él quería evidenciar su poder, la paz que podía darles en medio del temor y la inseguridad que ellos estaban sintiendo.

Esa misma paz es la que puede darnos al subir a nuestra barca en los momentos de turbulencia cuando todo parece salirse de control, Él al subir a nuestra barca establece una gran bonanza. A la vez he entendido que no se trata de nosotros; a veces queremos que Dios haga la voluntad de nosotros por medio de nuestra fe, y no que Dios haga su voluntad en nosotros por medio de la fe; nuestros ojos atentos a Él y a su buena voluntad, eso es fe. No se trata de los panes y los peces sino del que es capaz de multiplicarlos, cuando dejas de creer en lo visible y comienzas a experimentar los cambios en lo invisible, eso es fe.

Lucas 9:62

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado y mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Esa fe requiere de un salto, y de una decisión constante que una vez tomada conlleva una aventura eterna, en la que no siempre obtienes lo que quieres, pero sí lo que necesitas y le crees cuando te dice que es lo mejor. Un paso y Jesús estará a nuestro encuentro, en ese momento yo di ese salto al igual que sus discípulos y puedo decir que hasta ahora el Señor no me ha defraudado. Es que la fe es un viaje, una vez que se emprende en la barca correcta, no importan los mares adentro, ni las olas recias, ni los vientos huracanados, ni el mal temporal; Jesús te toma de la mano y te ayuda a caminar en Paz en medio de la tormenta. Y aunque en un momento se desequilibre la balanza y creas hundirte, te encontrarás con la mano de Jesús equilibrando el peso.

 

Licenciada en Contaduría Pública, coordinadora de MPC en la célula de Entre Amigos, involucrada en el Ministerio de Enseñanza de niños y Ministerio de Jóvenes de la ACyM Central.

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