Introducción

SINERGIA

Solo la sinergia, la capacidad de coordinar nuestras habilidades, pasiones y deseos en un mismo propósito hará posible que el paciente recobre el pulso, así lo dijo el Salmista en el icónico canto: “¡Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmos 133:1) y es bueno porque “Allí envía Jehová bendición, y vida eterna.” (Salmos 133:3) Solo en la unión armónica de nuestros instrumentos se podrá tocar un himno de victoria.

Voces de diferentes esferas sociales se han unido con un fin de muerte. Han cuestionado al mundo y ellos mismos se han respondido, han ido desarrollando ideas que van desde la concepción humana, la inclinación sexual, el aborto, la necesidad de la gente, el amor e incluso los daños colaterales producidos por la pandemia, tejiendo entre su audiencia argumentos insostenibles. En medio de este caos que produce un frio de incertidumbre en nuestro pecho, nos llega la pregunta que en algún momento un profeta escuchó:

“¿Vivirán estos huesos secos?” – Ezequiel 37:3 

El contexto de la frase es que el profeta está delante de un valle de muerte, con un olor a putrefacción por la gran cantidad de cadáveres que yacen en la planicie, en donde el sol y los gusanos han devorado cualquier esperanza de vida y han dejado el armazón de un esqueleto cenizo.

Es irónico pensar que en medio de tal escenario haya vida, haya esperanza. Y esta misma pregunta nos la hacemos hoy cuando nos enfrentamos a realidades crudas, difícil de digerir pero que son nuestro pan diario de cada día.  ¿Hay esperanza en un mundo como el que nos ha tocado vivir?

Esta pregunta toca nuestra puerta cuando escuchamos que el mundo se inclina a favor de las injusticias, a favor de las guerras, a favor de la violencia.  ¿Cuál ha de ser la actitud de la iglesia frente a este valle de muerte?  La respuesta la tiene el texto:

“Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.”- Ezequiel 37:4 

La iglesia ha sido llamada a trabajar con y para Dios. Porque Dios nos ha dado la responsabilidad de cambiar el mundo a través de la predicación de su Palabra, Mientras el Profeta Ezequiel no decida profetizar habrá valles de huesos secos, y este siempre ha sido el mensaje: Dios sin mí no quiere y yo sin Dios no puedo.

“Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.” –  Ezequiel 37:10 

Solo la sinergia, la capacidad de coordinar nuestras habilidades, pasiones y deseos en un mismo propósito hará posible que el paciente recobre el pulso, así lo dijo el Salmista en el icónico canto: “¡Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmos 133:1) y es bueno porque “Allí envía Jehová bendición, y vida eterna.” (Salmos 133:3) Solo en la unión armónica de nuestros instrumentos se podrá tocar un himno de victoria.

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.” – Hechos 4:32

La respuesta a este mundo descansa en la iglesia, pero solo a través de la unidad podrán responder al mundo que se nos muere porque aisladamente nuestras voces no se escucharán.

Ingeniero Civil por profesión y se la da en teólogo por vocación. Le encantan las historias pero sobre todo un buen café. Líder principal de Ministerio Para Cristo.

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