Invitación Reflexión

¿Confías en mí?

Es difícil creer cuando llevamos años en una misma condición y sentimos que es imposible cambiar, pero basta una pregunta de Jesús para transformarlo todo.

Cuántas veces nos sentimos abrumados por diversas situaciones, pensamientos y dudas que llegan a nuestra cabeza en ciertas ocasiones y nos preguntamos ¿Tendrá una salida esto que estoy pasando? ¿Dios me escucha? Entre muchas más, a veces son tantas las preguntas que nos olvidamos quién es que nos sostiene, pero no somos los únicos en pasar por esto, veamos el siguiente pasaje bíblico, cuando Jesús camina sobre el agua:

26 Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:

—¡Es un fantasma!

27 Pero Jesús les habló, diciéndoles:

—¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!

28 Entonces Pedro le respondió:

—Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.

29 —Ven —dijo Jesús.

Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó:

—¡Sálvame, Señor!

31 Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo:

—¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?

Mateo 14:26-31

Al principio, los discípulos creían que estaban viendo un fantasma, Pedro fue el más osado en pedirle a Jesús que le permita caminar sobre las aguas, a pesar de poder lograrlo y ver al maestro frente a él, comenzó a enfocar su vista en el impetuoso viento y el temor, por lo que le vino la duda y empezó a hundirse y pedirle al Maestro que lo salve; Jesús en ese momento le hace una pregunta muy fuerte a Pedro ¿Por qué dudaste? Muchas veces actuamos como Pedro, tantas veces que el Señor ha estado con nosotros librándonos del mal, socorriéndonos y en un momento de angustia se nos olvida todo eso, porque nos enfocamos tanto en el problema y no en aquel que tiene la solución.

Veamos también la historia del paralítico de Betesda:

Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano? El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar.

Juan 5:5-9

Acá vemos como Jesús le pregunta al paralítico si quería ser sano, a lo que él le responde con una excusa, estaba tan acostumbrado a estar en esa condición que no se dio cuenta que Jesús le estaba ofreciendo la sanidad a su enfermedad.

Es difícil creer cuando llevamos mucho tiempo en una misma condición y sentimos que es imposible cambiar, pero basta una pregunta de Jesús para transformarlo todo.

Dios nos ve con compasión y nos entiende mejor que nadie; A veces solo debemos callar nuestras excusas y prestar atención a esa pregunta de Dios, porque puede ser que en ella se encuentre la respuesta a todas nuestras interrogantes.

Hoy Dios te hace la pregunta ¿Confías en mi? Aunque no sepas cómo lo hará descansa en él porque sus pensamientos para nosotros siempre son de bien.

Confía en el Señor de todo corazón,
    y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
    y él allanará tus sendas.

Proverbios 3:5-6

Hija de Dios, apasionada por el arte y la tecnología, estudiante de publicidad, parte del ministerio de adoración y Volleyball en Centro Mundial de Restauración Familiar, Lider de adoración en célula Uasd para Cristo, algo que disfruto mucho es la música, la fotografía y contemplar la naturaleza de Dios.

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