Invitación

El Dios que nos ve

En un mundo ciego, en un mundo caído, te invito hoy a abrir tus ojos y aprender a ver. Aprender a ver como Aquel nos vio primero. Aquel que nos amó, que se recordó de nosotros. Aquel que cambió llanto en alegría, miedo en gozo y lamento en baile.

Génesis 16:13

Agar llamó el nombre del Señor que le había hablado: Tú eres un Dios que ve[i]; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?

El Roi. «El Dios que me ve». Agar respondía a Aquel que la veía.

¿Pero… qué veía?

Muchos conocemos esta historia. A esta mujer egipcia le había ordenado su ama concebir un hijo con su esposo Abraham. Pero luego de que cumpliera con la orden y quedara encinta, Sarah, su ama, cerró su corazón hacia ella y la trataba muy mal.

Muchos podrán pensar, bueno, es normal, me imagino en una situación parecida.

  1. Sarah no puede concebir.
  2. Agar sí.
  3. Su esposo obtuvo lo que se le había prometido. ¿En qué lugar entonces quedaba ella?

Sin embargo Dios ve a Agar, vio su situación y se compadeció de ella. Vemos en versículos anteriores que describe que un ángel fue enviado a animarla.

Dios vio a Agar, pero más adelante también vemos un Dios que ve constantemente a Sarah y se acuerda de la promesa.

Dios nos ve contantemente. ¿Qué significa esto?

Dios conoce lo que nos está pasando, Dios conoce nuestras situaciones, nuestro presente, nuestro pasado y futuro. Nunca estamos solos porque tenemos un Dios que nos ve.

¡Cuánto tenemos que aprender!

El modelo perfecto del camino al que debemos seguir es el de un Dios que nos ve. Un Dios compasivo, un Padre que conforta al caído, es un Jesús liberando al cautivo, sanando al herido, dando palabras de aliento al necesitado. ¿Qué pasaría si aprendiéramos a ver a los demás como el Dios que nos ve?

En un mundo ciego, en un mundo caído, te invito hoy a abrir tus ojos y aprender a ver. Aprender a ver como Aquel nos vio primero. Aquel que nos amó, que se recordó de nosotros. Aquel que cambió llanto en alegría, miedo en gozo y lamento en baile.

Aprendamos a ver con ojos de compasión y de ayuda a aquellos que necesitan ser vistos un mundo que ha decidido no verlos.

Efesios 4:32

Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

 

Arquitecta de profesión. Asistente del Departamento de Logística del Ministerio para Cristo y encargada del proyecto #MPCBloguea. Me apasiona Cristo, el arte, el té y la buena compañía.

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