Reflexión Sin categoría

¿Cuál es tu condición?

Hasta este punto de tu vida cuantas veces te has parado para preguntarte, ¿Cuál es mi condición actual? ¿Estoy enfermo espiritualmente, neutral, saludable, perfecto? ¿En algún momento te has cuestionado esto?

Hasta este punto de tu vida cuantas veces te has parado para preguntarte, ¿Cuál es mi condición actual? ¿Estoy enfermo espiritualmente, neutral, saludable, perfecto? ¿En algún momento te has cuestionado esto?

Cuantas veces nos levantamos teniendo un pensamiento diferente, cuantas veces tenemos metas renovadas? procuramos alimentarnos espiritualmente, pero realmente hacer un devocional, orar y congregarte cambia tu vida?  ¿Notas algún crecimiento en ti? Veamos como identificamos esto, como noto mi crecimiento y que señales da mi vida de que Dios la esta cambiando.

  •  «El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.» – 1 Juan 2:9
      Si en tu vida aun sigue presente el rencor o el aborrecimiento, el señor es nuestra luz el ilumina nuestra vida de su amor y bondad, pero hay sitios los cuales necesitan ser alcanzados por su luz y es deber de nosotros identificar estos sitios.

 

  •  «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.» – 1 Juan 2:10
    Aquí entra el otro punto, si limpiamos de nuestra vida el rencor y damos paso al amor, nuestra vida será iluminada en su totalidad y no habrá espacio para el tropiezo, el señor nos ayuda a amar y hacerlo de forma real, amarnos a nosotros mismos como a amar al prójimo.

Amemos a Dios sobre todo, amemos a la iglesia, amemos al prójimo, amémonos a nosotros mismos y creemos en nosotros la condición favorable que solo la luz de Cristo da. Démosle seguimiento a nuestra condición y fortalezcamos las bases del amor en nosotros y transformémonos en hijos de luz, limpios y creados para amar.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17

 

Diseñador Gráfico, Estudiante de multimedia de ITLA, Líder de célula ITLA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top