Reflexion

Ser Iglesia en el Siglo XXI

¿Estamos viendo las prácticas que tenía la Iglesia primitiva y que refleja la identidad y la verdadera misión de la Iglesia de Cristo en la Iglesia de hoy? ¿Qué prácticas son las que la Iglesia del Siglo XXI está desarrollando? ¿Está lejos o cerca de las enseñanzas de Jesús? ¿Estamos siendo realmente Iglesia para nuestra sociedad de hoy?

¿Te has preguntado cuándo inicia la Iglesia? ¿Qué significa realmente Ser Iglesia?

En el libro de Los Hechos de los Apóstoles, se nos presenta el inicio de la Iglesia, que nace a partir de los fundamentos de las enseñanzas de Jesús, con aquellos apóstoles que Cristo, antes de ascender al cielo les deja una encomienda de ir por el mundo y predicar el evangelio a toda criatura; pero a ellos específicamente les habló de que no se movieran de Jerusalén pues vendría el Espíritu Santo para acompañarles en la tarea de ser testigos de Jesús aquí en el mundo.

Luego de que el Espíritu Santo viene sobre los primeros discípulos, la iglesia empieza a crecer. Según relata el libro de Los Hechos, la Iglesia primitiva no era una Iglesia perfecta, pero sí una Iglesia cuyo fundamento y prácticas estaban basadas en las enseñanzas de Jesús a través de los apóstoles. La Iglesia vivía en santidad, predicaba el evangelio, echaba fuera demonios, hacía ayudas sociales, era de un mismo sentir, estaban todos de acuerdo, oraban unos por otros, estaban unánimes y juntos, incluso ninguno dice que lo que tenían era solo suyo, sino que era de todos. Obrando señales milagrosas los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y Dios bendecía mucho a todos los creyentes. No había ningún necesitado porque vendían sus tierras y sus casas, traían el dinero de la venta y se lo daban a los apóstoles. Después repartían a cada uno según sus necesidades, vivían el amor en el vínculo de la paz.

Hechos 4:32 

Nueva Traducción Viviente  (NTV)

»Todos los creyentes estaban unidos de corazón y en espíritu. Consideraban que sus procesiones no eran propias, así que compartían todo lo que tenían».

Cuando miro hacia atrás, encuentro una Iglesia que era un sólo cuerpo y con un sólo Espíritu y esperanza, un mismo sentir, el de Cristo. Y me pregunto, en el siglo XXI, ¿Estamos viendo las prácticas que tenía la Iglesia primitiva y que refleja la identidad y la verdadera misión de la Iglesia de Cristo en la Iglesia de hoy? ¿Qué prácticas son las que la Iglesia del Siglo XXI está desarrollando? ¿Está lejos o cerca de las enseñanzas de Jesús? ¿Estamos siendo realmente Iglesia para nuestra sociedad de hoy?

En el  Siglo XXI, el mundo vive en individualismo, partidismo y unos son más beneficiados que otros a nivel político-social-económico-religioso. Sin embargo, la Iglesia de Cristo no debe permitir que se infiltre este comportamiento dentro de la ella. La Iglesia no debe perder el enfoque de su misión en la tierra, es necesario que volvamos al libro de los Hechos y analicemos la Historia de la Iglesia en sus inicios, porque las prácticas que hacían era lo que realmente los mantenía siendo Iglesia; unidos, siendo un sólo cuerpo, estando de acuerdo en las cosas que creían y estando unánimes y juntos sirviendo al Señor y a la sociedad.

Necesitamos como dice una canción:  ser la Iglesia que sane al herido, que liberte al cautivo, que aclare la mente del que está confundido y que viva la verdad que hace libre al ser humano, que no busca sus propios bienes, que no anda en vanidades, sino que están unidos de corazón y en espíritu, que comparten todo lo que tienen.

Necesitamos ser un cuerpo que procure la unidad entre los cristianos, vivir para agradar a Dios y servir a la sociedad amando misericordia y haciendo justicia, reconciliando al mundo con Cristo, entendiendo que nuestra morada no está aquí en la tierra, sino que está en los cielos, donde Cristo  fue a preparar lugar para nosotros, busquemos el éxito en lo que es eterno, hagamos tesoros en el cielo y no en la tierra.

1 Juan 2: 16-17

Nueva Traducción Viviente (NTV)

Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.

 

¡Procuremos ser la Iglesia que Cristo viene a buscar!

Psicóloga Laboral de profesión. Me congrego y sirvo en la IML En Su Presencia. Egresada de Juventud con una Misión (Jucum). Líder de células en Ministerio Para Cristo. Amo a Dios, su palabra y la gente. Me gusta leer, la comida del mar y mexicana, la música y la playa.

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