Introducción

SEMBRANDO CON LAGRIMAS

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”-Salmos 126:5

Entre nuestra gente hay historias que duele escuchar. Testimonios desgarradores que no suelen terminar con un final feliz. Ante la realidad de que las cosas no son como deberían ser, porque sencillamente somos egoístas, somos violentos, somos rencorosos y Dios suele estar en nuestros labios, pero no en nuestros corazones, muchos hombres a través del tiempo han retado el status quo, y han removido los cimientos del sistema.

Pero retar el sistema es sencillamente poner la bandera más alto. Cuando escuchamos la parábola del sembrador, un campesino judío del siglo I que salió a sembrar, muchos datos son omitidos, por ejemplo, no se menciona en que estación lo hace, ni a qué hora del día, no se considera incluso el tipo de semilla porque si algo sabemos es que no todo es culpa del terreno, también la semilla ha de tener una función de adaptabilidad, pero lo más importante es si el agua estará disponible.

Esta carencia de datos es intencional, porque la idea principal es que se ha de tener la intención de salir a hacer algo, sin importar que sea invierno o primavera, sin importar sí hay agua o no, sin importar sí es de día o de noche, sin importar que nuestra sociedad sea una mala tierra.

De allí hace sentido la expresión:

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”-Salmos 126:5

¿Cuántas lagrimas serán necesarias para que nuestros ojos vean lo que un día nuestro corazón soñó?  Dios toma en cuenta nuestras lágrimas, para Él son importantes, por eso está cercano del que sufre, porqué escuchó a Ana en medio de las insinuaciones del sacerdote, escuchó a María Magdalena en medio de las críticas y nos escucha cuando entrecortado susurramos: “Dios, ya no puedo más”. De modo que, coloquemos la bandera en alto, soñemos con el mayor anhelo del hombre, la libertad y un mundo justo porque al hacerlo nuestras lagrimas no son las únicas que riegan la semilla, Jesús también lloró, y todo el que da su vida por este deseo sabe que no fue en vano.

Finalmente, tiene sentido el por qué se omite el agua, la temporada, el día y la hora en la parábola del sembrador y es porque se llora de día y se llora de noche y el sembrador sale, sale a sembrar y riega con lágrimas de esperanza la semilla de un mundo mejor.

“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.”-Salmos 126:6

Ingeniero Civil por profesión y se la da en teólogo por vocación. Le encantan las historias pero sobre todo un buen café. Líder principal de Ministerio Para Cristo.

1 comment on “SEMBRANDO CON LAGRIMAS

  1. Daniela Ramirez Linarez dice:

    Bendiciones de alto para este ministerio. Me regocijo cuando veo que hay más jóvenes como yo , sirviéndole a Dios y haciendo el trabajo del señor . Dios los bendiga grandemente .🙏

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