Reflexión

Valiosas Lágrimas

Nunca pienses que haces a Dios perder el tiempo, él escucha aunque no tengas palabras… Por favor no olvides que tus lagrimas son valiosas.

1 Samuel 1:7 &10

Ana lloraba y no comía. Ella con amargura de alma oró a Jehová y lloró abundantemente.

A pesar de que Ana lloró por mucho tiempo, ella eligió muy bien donde hacerlo. Era tal su desesperación que mientras ella derramaba su alma en llanto y oración, Elí pensó que ella estaba ebria. Pero esto no le impidió a Ana desahogarse con Dios, ella bien conocía su problema, mas confiaba en el Dios que hace que lo imposible, se vuelva posible.  Cada una de esas lágrimas fueron recolectadas para así regar la petición por la que clamaba con tanto denuedo, su hijo.

Quizás al igual que Ana hay cosas que nos afligen y llenan nuestras almas de amargura. Sueños, metas o anhelos que con el pasar de los días se van alejando de su posible cumplimiento. Sin darnos cuenta le hacemos un rincón a la desesperanza y simplemente cargamos sobre nuestros hombros una carga demasiado pesada. Sin embargo, que bueno es reconocer que podemos acercarnos confiadamente al trono de nuestro Señor y derramar allí nuestras lagrimas de aflicción. También, me encanta leer algunos versículos mas adelante, cuando Ana le hace una promesa a Dios. No solamente va y revela su tristeza, sino que confía en que él puede ayudarla y le hace la promesa de dedicarle todos los días de vida de su hijo. (1 Samuel 1:11)

Que alegría me dio ver el Salmo 126:5 cumplido en la vida de esta persistente mujer:

Los que sembraron con lagrimas, con regocijo segaran.

Ciertamente Ana es uno de los muchos ejemplos que tenemos en la biblia, sobre personas que recibieron por lo que tanto clamaron al Dios de los cielos. Ejemplo de fe, esperanza y paciencia es lo que vemos en esta historia. Y si algo quiero exhortarte en este devocional es que jamás tengas en poco tus lagrimas, solo toma bien en cuenta el lugar donde las derramas. Hay momentos tan duros, que en nuestro tiempo de oración ni las palabras nos sales. Solo hay lágrimas que corren por nuestras mejillas y quizás pensamos que hacemos a  Dios perder el tiempo o que tenemos nuestras emociones descontroladas. Pero Jesús conoce el motivo de cada lagrima y no las desestima. Nunca pienses que haces a Dios perder el tiempo, él escucha aunque no tengas palabras… Por favor no olvides que tus lagrimas son valiosas.

 

Amante de la fotografía en formación, con profundo apego hacia la música, los animales y el color verde.

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