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Sin más preguntas

Los que seguimos a Jesús no siempre Lo entendemos ni por qué Él permite que atravesemos ciertas aflicciones, angustias, dolores, tristezas y lamentos, sin embargo, Él quiere que sepamos que todo eso quedará en el olvido una vez estas aflicciones hayan cumplido su cometido en nuestras vidas.

Una de las razones por las que escogí estudiar y dedicarme a la ingeniería es mi amor por la física y las matemáticas. Primero me enamoré de las matemáticas y luego de la física. Sin embargo, estos amores no surgieron quizás de la manera más linda y romántica posible, todo lo contrario, se desarrollaron gracias a muchos momentos de frustración y falta de comprensión.

Recuerdo que cuando niño me frustré aprendiéndome la tabla del 4. Para mí fueron largas horas de noche las que duré con mi madre sentada a mi lado, enseñándome con amor y paciencia la tabla, mientras yo lloraba por la frustración. Sin embargo, luego de que le cogí el hilo, me encantó. No sé si estaba encantado por lo sencillo, pero a la vez retador de las matemáticas, o si era por haber superado mi frustración y angustia.

El amor por la física surgió de manera similar, al ver, de manera mucho más práctica y tangible, la aplicación de las matemáticas a las leyes naturales de la física. Aun así, había muchos momentos de frustración y falta de comprensión, a lo que mi queridísimo profesor de matemáticas y física en la escuela me decía:

“Entenderás con el tiempo.”

— Ing. José Agustín Sánchez

Y ciertamente que estaba en lo correcto. Muchas de las cosas que me explicaba, aunque al principio no las entendía, las fui entendiendo con el tiempo, conociendo diversas aplicaciones en diferentes áreas.

Al igual que yo, en muchas ocasiones los discípulos de Jesús no entendían qué hacía ni de qué hablaba, sin embargo, al pasar el tiempo pudieron comprender muchas cosas. Por ejemplo:

Juan 12:12-16

12 Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron hojas de las palmas y salieron a recibir a Jesús, y gritaban: «¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel».

14 Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: 15 «No temas, mira, Sión; he aquí, tu Rey viene, montado en un pollino de asna». 16 Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de Él, y de que le habían hecho estas cosas.

Para los que seguimos a Jesús, hay cosas que ocurren en nuestras vidas que al principio no entendemos la razón de éstas, pero después de un tiempo, después de experimentar ciertas cosas, somos aptos para entenderlas.

Más adelante, mientras Jesús compartía su última cena con sus discípulos antes de ser crucificado, Jesús les hizo hincapié de que había cosas que, en el momento, ellos no estaban preparados para entenderlas, o más bien, soportarlas:

Juan 16:12-23

12 »Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no las pueden soportar. 13 Pero cuando Él, el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. 14 Él me glorificará, porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes. 15 Todo lo que tiene el Padre es Mío; por eso dije que Él toma de lo Mío y se lo hará saber a ustedes.

16 »Un poco más, y ya no me verán; y de nuevo un poco, y me verán». 17 Entonces algunos de Sus discípulos se decían unos a otros: «¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán” y “Porque Yo voy al Padre”?». 18 Por eso decían: «¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla».

19 Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: «¿Están discutiendo entre ustedes sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me verán, y de nuevo un poco, y me verán”? 20 En verdad les digo, que llorarán y se lamentarán, pero el mundo se alegrará; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. 21 Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo.

22 »Por tanto, ahora ustedes tienen también aflicción; pero Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo. 23 En aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará.

En este pasaje vemos varias cosas que Jesús les enseñó a sus discípulos, entre las cuales me gustaría destacar las siguientes:

  1. Hay muchas cosas que Jesús quería que sus discípulos conocieran y entendieran, pero en ese momento, ellos no podían soportarlas. La palabra que desde el griego se traduce en esta versión como “soportar”, también se puede traducir como “levantar, alzar, recibir, cargar, llevar, sobrellevar, sufrir, sustentar, tomar”.

Así mismo, hay muchas cosas que el Señor nos quiere revelar con un propósito en particular, pero que no siempre estamos preparados para soportar el peso, la carga y el sufrimiento que se vive por conocer y entender estas cosas.

  1. El Espíritu Santo es Quien guiaría a los discípulos a toda verdad. Igualmente, el Espíritu Santo es nuestro Maestro por excelencia.
  2. Al igual que la mujer cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia y aflicción atravesada, así mismo los discípulos de Jesús tendrían aflicción, angustia, dolor, tristeza, lamento y muchas lágrimas, pero todo esto pasaría al olvido y se convertiría en alegría y gozo.
  3. En aquel día en que volverían a ver a Jesús, su corazón se alegraría, nadie tendría capacidad de quitarles su gozo y no habría necesidad de hacerle más preguntas a Jesús.

Los que seguimos a Jesús no siempre Lo entendemos ni por qué Él permite que atravesemos ciertas aflicciones, angustias, dolores, tristezas y lamentos, sin embargo, Él quiere que sepamos que todo eso quedará en el olvido una vez estas aflicciones hayan cumplido su cometido en nuestras vidas. Una vez podamos soportar aquello que el Espíritu Santo nos esté enseñando, nuestro corazón se alegrará, nadie tendrá capacidad de quitarnos nuestro gozo y no tendremos necesidad de hacer preguntas, solo de gozarnos y de dar gracias.

Salmos 126:1-6

Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
Eramos como los que sueñan.
Entonces nuestra boca se llenó de risa,
Y nuestra lengua de gritos de alegría;
Entonces dijeron entre las naciones:
«Grandes cosas ha hecho el Señor con ellos».
Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros;
Estamos alegres.

Haz volver, Señor, a nuestros cautivos,
Como las corrientes en el sur.
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo.
El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra,
En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.

La razón por la que Jesús le enseña todas estas cosas a Sus discípulos, en medio de la tristeza que les embargaba esta última cena antes de Jesús morir, es la siguiente:

Juan 16:33

Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo».

Jesús quiere que, en medio de nuestra tristeza, confusión y miedo, tengamos paz. Que, en medio de la tribulación que el mundo nos cause, confiemos en Él, ya que Él ha vencido al mundo.

Que, si Dios nos prometió ser padre de naciones, aunque tengamos como cien años y nuestra esposa sea estéril, no debilitarnos en la fe ni titubear con incredulidad, más bien fortalecernos en fe, dando gloria a Dios, estando plenamente convencidos de que lo que Dios promete, también es Poderoso para cumplirlo. (Romanos 4:18-21)

Que no desfallezcamos, aunque nuestro hombre exterior vaya decayendo. Recordando que las aflicciones que vivimos en este mundo por causa de ser discípulos de Jesús son leves, pasajeras y producen un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4:16-18)

Que escojamos ser maltratados con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado. Que consideremos como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros del mundo, teniendo la mirada puesta en la recompensa y manteniéndonos firmes como viendo al Invisible. (Hebreos 11:24-27)

Que nos despojemos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Que consideremos a Aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra Él mismo, para que no nos cansemos ni nos desanimemos en nuestros corazones. (Hebreos 12:1-3)

Al mirar hacia atrás y recordar nuevamente esa paciencia e insistencia de mis padres en que yo me aprendiera las tablas de multiplicar, solo me queda dar gracias y valorarlos ya que toda esa disciplina era por ser su hijo y por el amor que aún me tienen. (Hebreos 12:5-13)

Isaías 35:10

10 Volverán los rescatados del Señor,
Entrarán en Sión con gritos de júbilo,
Con alegría eterna sobre sus cabezas.
Gozo y alegría alcanzarán,
Y huirán la tristeza y el gemido.

Pastor de jóvenes en el Ministerio Apostólico y Profético La Casa del Padre en Hato Mayor, felizmente casado con mi esposa Lucy y se desempeña profesionalmente como ingeniero eléctrico.

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