Invitación Reflexion

Tiempo de siembra

Confía en Dios y sigue sembrando, que al final podrás recibir la recompensa del proceso y de la espera.

¿Has escuchado la frase: Muchos conocen la gloria pero pocos la historia? Seguro que sí.

La sociedad en que vivimos es movida en un alto grado por las apariencias, y nos lleva constantemente a enfocarnos demasiado en los logros y en los resultados, lo que produce una presión por impresionar y demostrar que nosotros sí, que si aquella persona puede, yo también. Con esto no se deja a un lado el hecho de que los logros producen satisfacción, pero quiero hacer énfasis en que cada uno de ellos conlleva un detrás de escena, un tiempo de crecimiento, siembra y formación, en ocasiones largo, doloroso e  incierto, que pocas veces se ve o se postea.

Este proceso se compara a la siembra de alimentos, en el que se esparcen semillas con la intención de que al pasar el tiempo  y esperar pacientemente, se puedan cosechar los frutos.

El tiempo de siembra (ser procesados) en nuestras vidas es tan importante para Dios como el tiempo de cosecha (de recibir los resultados). Este tiempo no es tan estético o tan agradable, pero si necesario para crecer. Eclesiastés 3:1 nos dice que: Todo tiene su tiempo. El verso 3 especifica que hay tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado. Y es que los logros que podemos obtener toman más valor cuando se han trabajado y cuando sabemos todo lo que hubo que pasar para llegar a la meta, pero más allá de esto, cuando hay un corazón trabajado, un carácter formado, heridas sanadas y una vida dependiente de Dios.

Quizás estás viviendo un momento que no es tan bonito para postear y estás dando la milla extra para que salga un proyecto, para tener un hijo, para terminar la universidad, para casarte, para sacar tu familia adelante, en general para no rendirte en cualquier aspecto de tu vida. A ti que estás dando tu mayor esfuerzo, quiero recordarte que el trabajo da su fruto. Confía en Dios y sigue sembrando, que al final podrás recibir la recompensa del proceso y de la espera.

Salmos 126: 5  

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Encargada de reclutamiento en Ministerio Para Cristo, servidora en EPC, estudiante de Psicología Industrial y miembro de Iglesia Metodista Libre Río de Dios

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