Reflexión

Adictos al éxito

Cuando Cristo llega a nuestras vidas su gracia completa todo.

2 Corintios 12:9

Pero él me dijo: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, gustosamente haré más alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.

Hoy día con el bombardeo de imágenes en redes sociales, negocios de éxito, celebridades, blogueros y líderes que proyectan que todo va bien con sus vidas, comparar nuestras vidas con las de estas personas nos hace pensar que quizás la nuestra pudiera ser un fracaso. Pero esto es solo un espejismo comparado con la realidad cotidiana. Estamos viviendo una vida muy competitiva, con niveles de ansiedad, miedo y estrés muy elevados, como si la calidad de vida dependiera de lo bien que nos proyectemos, basando nuestra identidad en logros. Nos sentimos agotados emocionalmente, y nuestras expectativas se vuelven cada vez más exigentes, sintiendo una especie de alivio cuando nuestros objetivos son alcanzados, pero ¿qué pasa cuando no se cumplen?

No hay nada que genere más insatisfacción que un presente insatisfecho.

Es cierto que todos hemos tenido temporadas muy buenas y donde hemos podido rendir nuestras capacidades al máximo, pero no deja de ser cierto que también tenemos temporadas abrumadoras, angustiantes, y acabamos desanimados, con miedo al rechazo, encontrándonos con la realidad de que no todo es perfecto, que tenemos debilidades y que podemos atravesar diferentes crisis en nuestras vidas. Se presentan dificultades, pérdidas, y vemos como los años pasan y no hemos podido cumplir muchos anhelos.

El Apóstol Pablo, a pesar de su currículum de vida, de haber logrado muchas cosas, y ser una persona muy preparada académicamente, para su época, se muestra vulnerable, que a pesar de todo eso, luchaba también con debilidades, llevaba consigo una dolencia que le torturaba y que debió aprender a vivir con ella lo que le restaba de vida y no obstante, tuvo que padecer muchas dificultades.

Lo mejor del evangelio de Jesús es que podemos descansar en la seguridad de que Dios no nos llama por nuestras capacidades, aún a los que, creyendo tener todo el conocimiento del mundo, les mostró que eran débiles y que dependían de Dios para lograr ese estado de plenitud que todos buscamos. Asimismo, Pablo, se hizo humilde en reconocer de quien verdaderamente venía el poder de lograr todo.

Cuando Cristo entra en acción, nuestras capacidades se vuelven pequeñas, porque ellas no pueden enfrentarse ante el vacío, la tristeza, la desesperación, la enfermedad, el dolor, solo la gracia de Dios es suficiente para completar todo lo que nos hace falta para vencer.

Líder juvenil y Encargada del Departamento de Fortalecimiento - Gestión Humana de Ministerio Para Cristo

1 comment on “Adictos al éxito

  1. Laura Minyetty dice:

    ¡Cristo lo llena todo!

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