Mensaje

Una batalla innecesaria

Cuando el Señor Jesús murió por nosotros en la Cruz, no sólo llevó sus pecados sino a nosotros también.| El camino de Dios es imposible para el hombre, es un camino en el cual sólo encajan las pisadas de Jesús.

Efesios 2: 3-6


3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, 

5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; 

6 Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús

 

Innumerables son las veces que he escuchado frases como: “Eso de ser cristiano es muy difícil”, o “los cristianos viven una vida sin libertad, están limitados a una serie de reglas”, entre otras frases similares. Muchas veces terminan con una de las peores estafas de la vida: “Ese es tu verdadero yo, y eso es lo que al final todos queremos, por tanto no te engañes a ti mismo, haz lo que de verdad quieres hacer”.  

 

La realidad es que somos malos, la verdad es que nuestra naturaleza pecaminosa se inclina hacia el pecado y lo malo. Pero es exactamente por esa razón que necesitamos otro corazón, necesitamos otra naturaleza, necesitamos otro verdadero yo. Y ese es el GRAN YO SOY

La verdadera esclavitud es la ligadura al pecado. Y Dios nos da una gran respuesta:


Mateo 11:30

[…porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga…]

 

1 Juan 5:3

[Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos…]


¡
Qué dilema! ¿Cómo es que Jesús me dice que su carga es suave?, ¿cómo es que la palabra de Dios me dice que sus mandamientos no son gravosos, que no son pesados? Si esto es verdad, entonces, ¿por qué es tan difícil cumplirlos?, ¿por qué es tan difícil seguir a Jesús? La respuesta es la siguiente, el camino de Dios es imposible para el hombre, es un camino en el cual sólo encajan las pisadas de Jesús. Sí, la verdad es que solamente Él mismo puede cumplir Sus estándares. Sin embargo, Él nos ha provisto de dicha potestad por Su gracia: 

 

Efesios 2:3-6

3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, 

5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; 

6 Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús

 

Esta es la solución del dilema, descansar. Dice su palabra que “nos hizo sentar”, nos hizo descansar. Permitamos que Cristo haga TODO a través de nosotros, dejemos que Su naturaleza opere en nosotros y sea crucificada en nosotros la carne con sus pasiones y deseos. El mayor error que muchas veces cometemos como cristianos es que no logramos entender el alcance de esta palabra. Cristo nos ha hecho salvos, y a su vez nos dado la victoria sobre la carne y el mundo. Pero una realidad es que a menudo intentamos vencer una situación sobre la cual Cristo ya venció, y sobre la cual nos ha entregado esa victoria. Es una cuestión de Fe, es cuestión de verdaderamente entender y creer que no podemos hacer NADA para vencer, si no que ya Cristo venció, y todo el mérito, toda la gloria le pertenece a Él. Sí, es así de sencillo. No se trata de pretender ser bondadosos, perdonadores, puros y sin mancha, se trata de dejar que Cristo en nosotros, sea bondadoso, perdonador, puro y sin mancha, toda su persona y carácter sea manifestado en nosotros. Esto permitirá que los cambios en nuestras vidas se realicen de forma espontánea, porque nuestra naturaleza cambiará y dejará de ser un proceso mecánico.


Watchman Nee

Cuando el Señor Jesús murió por usted en la Cruz, no sólo llevó sus pecados sino a usted también. Dios crucificó a su Hijo, y al mismo tiempo crucificó su viejo hombre en Él, de modo que ese “usted”, que no puede perdonar, ha sido crucificado y quitado del camino. Dios ya ha tratado con todo ese asunto en la Cruz; no le queda a usted, pues, nada que hacer


La próxima vez que un pensamiento malo intente gobernar tu mente, no luches contra él porque terminarás hundido en ese pensamiento, en vez de luchar, descansa con fe en la victoria que Cristo nos dió, y confiesa lo siguiente “Señor, yo no puedo cambiar mi mente, pero confío en que Tú lo harás en mí. Yo no soy capaz de cambiar por mi mismo, pero confío en Ti, que Tú me amarás, me perdonarás, me esperarás, serás puro en mi lugar; que Tú harás esas cosas en mí’”.

Servidor de la célula de Unibe para Cristo. Miembro del grupo de Alabanzas de Iglesia Juan 3:16 Central. Estudiante de término de Ingeniería en Tecnología de la Información y Comunicaciones en Unibe. Laboro como Ingeniero de Software.

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