Mensaje

Cuando Jesús no está en la barca

Solo la palabra de Dios nos da seguridad, a pesar de tener todo el panorama en contra

Estudiantes de un colegio católico, cantaban y reían cuando un violento temblor tras una explosión cambió sus vidas en un segundo.

Viernes 13 de octubre de 1972 no fue un viernes más en la vida de 45 personas. El vuelo 571 de la fuerza área uruguaya, un avión militar, se estrelló en un risco de la cordillera de los Andes en Mendoza (Argentina), a 3500 msnm, en ruta hacia Santiago de Chile.

De las 45 personas en el avión, trece murieron en el accidente o poco después. 72 días tuvieron que pasar que ocurriera el “Milagro de los Andes”. Aquel 22 de diciembre fueron rescatados por unos pilotos chilenos. No quiero, a tantos años de la tragedia, incurrir en inútiles precisiones. Sólo unas pocas me estremecen todavía: cuarenta y cinco pasajeros, veintinueve muertos, dieciséis sobrevivientes.

Roberto Canessa, sobreviviente del milagro de los Andes, nos dice que:

«Hay momentos en la vida en que se te cae el avión»

He tenido la dicha de viajar a través de distintos medios de transportes, desde “motoconcho o carritoconchco”, barcos y avión. Cada uno tiene su experiencia, pero cada uno tiene su miedo. La vida te pasa en un momento, la fe cobra otro valor, lo material pasa a un segundo plano, cuando lo que debe dar seguridad da miedo.

Hoy más que nunca, nos hemos dado cuenta de que uno de los mayores problemas que enfrenta nuestra sociedad es la inseguridad, es el miedo. Y no importan los recursos que se usen para dar seguridad, siempre habrá una probabilidad que por mínima que sea nunca es cero.

Por tal razón, estudiamos, trabajamos, buscamos oportunidades de mejoras, que de alguna manera reducen esa probabilidad, ese chance de que se nos caiga el avión de nuestros sueños.

Y en una ocasión, los discípulos intentaron atravesar el mar de Galilea hacia Capernaum, con una barca, el medio más seguro de la época, pero las cosas empezaron a salirse de control. El texto nos dice que:

San Juan 6:17 (b)

“Jesús no había venido a ellos.”

Para el escritor, el hecho de que Jesús no ha llegado ya es alarmante, y sí que lo es, porque aunque el evangelio no es un seguro de vida, Jesús nos da seguridad.

Irónico, pudiésemos estar en una barca y sentirnos totalmente inseguros,  de modo que, maestrías, matrimonio, buenos trabajos, emprendedurismo son solo barcas que en Su ausencia sentirán el mismo embate del mal tiempo.

La tormenta llegó (Vs. 18) y fatigados a mitad del mar porque ya el viento les era contrario, perdían la esperanza no tan solo de llegar al otro lado, sino más bien de sobrevivir a la tormenta. Cristo llega pero está caminando sobre las aguas, es decir, rompiendo los códigos de seguridad que el mundo ha establecido. (vs. 19)

Así que, Pedro, prefirió salir de la barca en medio de la tormenta.

Mt. 14:28

“Pedro le contestó:

—Señor, si eres tú, has que yo vaya hacia ti caminando sobre el agua.”

Porque si Jesús no está en la barca, es porque está en la tormenta y donde está Jesús hay seguridad. De tal modo que, no necesitamos una barca sino una Palabra, porque se nos podrá caer el avión en algún momento, podrá inundarse la barca, pero Dios nos da seguridad a pesar del mal tiempo.

Y esto es lo poderoso del evangelio, que no necesita un presupuesto anual como el de EEUU para dar seguridad al que cree. Se la dió a un simple pescador que en tiempos de Crisis salió de la barca insegura porque le pidió a Jesús que lo llamara.

Si sentimos inseguridad pidámosle a Dios que nos llame, porque, aunque Pedro tuvo miedo, no fue por el medio brindado sino por lo débil que somos, porque somos inseguros, pero como dijo el Apóstol:

1 Pedro 2:19

“Tenemos también la palabra profética más segura”

Ingeniero Civil por profesión y se la da en teólogo por vocación. Le encantan las historias pero sobre todo un buen café. Líder principal de Ministerio Para Cristo.

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