Enfoque

Cuando tu enfoque está en Dios

Colosenses 3: 1-2.

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios.

2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Nací en un hogar cristiano donde Dios era lo primero en la familia, a lo largo del desarrollo de mi vida fui aprendiendo cosas nuevas que se iban convirtiendo en mi estilo de vida. En mi adolescencia fui prepotente, entendía que si me hacían algo que no me agradaba debía pagar con mal, ya no era una niña con inocencia que buscaba a Dios a pesar de ser indefensa, sino, que pasé de inocente a prepotente. Me fueron atrayendo las cosas del mundo, perdiendo mi mirada en Dios, no hice lo indebido con hechos pero si con pensamientos, ya no era a Dios lo que buscaba, sino satisfacer los deseos de la carne.

Al paso de tiempo volví a Dios, Él me siguió esperando con brazos abiertos. Cambié mi perspectiva de ver las cosas, ya no iba  a la iglesia por mis padres, sino por Dios, me sentí bien de que el nuevamente fuera el amor de mi vida, de volver a comunicarme con él y de que toda mi vida ya no giraba en torno a mí, sino que ahora era en torno a mi Padre Celestial.

Cuando te enfocas en lo que el mundo te brinda y pierdes tu mirada de las cosas de arriba vas decayendo lentamente, te encierras en una mentalidad oscura, una mente y una alma que se vuelve esclava del pecado, la incredulidad, la maldad y la mentira se vuelven parte de tu vida cotidiana. Tu deseo por las cosas del mundo aumentan, le das entrada a la duda y eso no es lo que Dios diseñó para ti.

Miremos a Elías (1 Reyes 19: 1-4) un hombre usado por Dios en el monte Carmelo para responderle con fuego a los profetas de Baal. Sin embargo, este cayó ante las amenazas de Jezabel, huía por su vida y se sentó bajó un árbol pidiendo morirse. Se sintió desesperado justo en el momento en que su enfoque en Dios cambió, pero a pesar de su derrota espiritual el volvió a Dios.

Sin embargo tenemos a Nicodemo (Juan 3: 1-5) unos de los fariseos principal entre los judíos que va una noche ante Jesús y le dice:

“Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él, Jesús en ese momento le responde: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.»

Nicodemo era un hombre incrédulo, se sorprende quizás al escuchar estas palabras del maestro, nacer de nuevo!, pero sí, si es necesario nacer de nuevo para ser limpiado en las aguas, es necesario un nuevo nacimiento que nos haga volver nuestra mirada a Dios, porque cuando tu enfoque está en Dios las cosas tienen que cambiar, lo que parecía imposible se vuelve posible y lo que era tinieblas ahora es luz.

Hebreos 12: 1-2

1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

2 Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Scroll to top