Jesús

Guerra

Se soñaba con una patria con igualdad de derechos y una justicia distributiva en la que todos somos iguales, sin distinción de razas, ni clases sociales, pero pasaba el tiempo y el sueño se estaba convirtiendo en pesadilla.

Varias revueltas habían ocurrido bajo el imperio Romano, y el horizonte se tintaba de rojo carmesí por la sangre derramada de mártires que caían bajo el terror del imperio. Es en este panorama de protestas, de injusticias y de inseguridad que Jesús llega al mundo.

¿Qué tanto pudo haber influenciado este panorama al mensaje de Jesús? Influenció Lo suficiente como para que aquel mensaje desafiante de “El Reino de los cielos “sea predominante en sus enseñanzas, ya que el mensaje brindaba una esperanza no lejana, que le daría fin a las injusticias que vivía el ciudadano judío del siglo I.

Pero ¿Cómo se establece el Reino de los cielos en la tierra? Por mucho tiempo hemos interpretado aquel texto que dice “el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” de una manera contraria a lo que originalmente se quiso decir. Todos los reinos en la tierra hacen el uso de la violencia para establecerse, pero este Reino es de los cielos por lo que la estrategia debe proceder del mismo lugar.

La estrategia es esta: para que esa Patria soñada se haga realidad debemos desprendernos de la violencia, de la arrogancia, del clasismo y de todo lo que no deseamos ver para que nuestra realidad sea transformada, porque para cambiar el mundo debemos primero cambiar nosotros.

San Juan 18:36

Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Cristo en su mensaje retador nos manda a vivir como si ya el Reino estuviese en la tierra, de modo que la guerra es en sí una resistencia puesto que para que el Reino se establezca se debe vivir como si el Reino ya estuviese, era un mensaje participativo en el que Dios y el hombre trabajarían juntos para ver la patria anhelada, El Reino de los cielos.

San Mateo 6:10

Que se haga tu voluntad en la tierra cómo se hace en el cielo.

¡Ven y ve!

San juan 11: 33-36

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

Durante nuestra vida seremos invitados a muchísimos lugares. Cada invitación es distinta, hay algunas que cuando la recibimos nos alegran, porque posiblemente hemos estado esperando por un largo tiempo a ser convocados a formar parte de esa celebración, pero hay otras que cuando la recibimos parecen llegar para complicarnos la vida, porque empezamos a cuestionarnos cosas como: “¿De verdad tengo que ir?, ¿No puedo decir que no y ya?” y concluimos en un “Bueno, tendré que ir por compromiso”.

Pero hay otra clase de situación,  para la que armar esa lista de invitados es muy compleja, porque es bastante exclusiva y hablo de invitar a la gente a pasar a nuestro corazón, darles ese acceso a que nos conozcan mas allá de nuestra cara feliz de Instagram  y nos vean tal cual somos, con nuestra felicidad, pero también nuestra tristeza, con nuestra pasión por lo que hacemos pero también podrán ver nuestro desánimo y falta de fe cuando las cosas no salen bien, incluso ellos verán cuando la agonía es tanta que el corazón no puede expresar con palabras el dolor que siente, cuando el sufrimiento es demasiado y solo queda sentarnos a llorar.

Y fue en un momento así de difícil que María y Martha luego de haber perdido a su hermano Lázaro, estando profundamente triste, hacen lo que posiblemente fue la invitación más importante de toda su vida,  Dice San Juan 11, que Jesús a parte de que también amaba a Lázaro, las vió a ellas llorando y se conmovió por su situación y les preguntó “¿Donde le pusiste?” y ellas le dijeron “ Señor, ven y ve” Definitivamente esta no era una fiesta, ni el momento mas feliz de su vida, era al sufrimiento mismo que ellas estaban invitado a Jesús  a ir y ver, porque al parecer explicarlo con palabras o que Jesús vea la situación de lejos,  no les iba a funcionar, sino mas bien, tenían que invitarlo a que él mismo viera de cerca con sus propios ojos, a su hermano muerto en una tumba.

Sin embargo, el detalle con las invitaciones es que quien la recibe puede decir “Sí o no” y Jesús a María y a Martha les dijo “Sí”, les aceptó la invitación, de la misma manera en la que él definitivamente va a aceptar la tuya cuantas veces en esta vida te sea necesario, si le pides que venga y vea tu dolor, tus penas, y sufrimientos. Y estoy segura de que contigo le pasará lo mismo que dice en San Juan 11: 38 que le pasó con ellas “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro”

Jesús aceptó y lloró con ellas, las acompañó y estuvo ahí durante todo el evento de su desesperanza. Elevó un clamor por ellas y realizó el milagro de la resurrección de Lázaro. Si este se quedó al lado de ellas hasta que todo pasó,  me queda muy claro que Jesús es la clase de amigo que se quedará por siempre contigo y conmigo, hasta el final.

Mateo 28:20

“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

 

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