sinergia

FE EN UN MUNDO LLENO DE DUDAS

En un mundo post pandemia, en el que ya es evidente la desigualdad que impera en nuestras sociedades, la falta de fe en quienes nos representan es cada vez menor. Ya no se cree en nada, ya no se cree en nadie, pues quienes debieron defendernos se encuentran luchando por sus propios intereses, y los que no están luchando son tildados de corruptos por los actos del pasado.

La corrupción, el afán por el dinero, el abuso al más necesitado, son algunos de los males que nos carcomen los huesos. Hubiésemos preferido saber que esto solo ocurre más allá de nuestras puertas, pero incluso líderes religiosos se han puesto el traje y tristemente también desfilaron.

En medio de tan terribles escándalos, rogamos a Dios que nos guarde de caída, pero al mismo tiempo preguntamos, ¿Vale la pena tener Fe? ¿Vale la pena apartarse del mal y no dejarse llevar por el vaivén de esta vida?

Como jóvenes muchas son las tentaciones que tocan a nuestras puertas, y al parecer no tienen fecha de caducidad, día tras día somos tentados, y día tras día nos cuestionamos si realmente vale la pena anhelar la Santidad en un mundo profano, o tener Fe en un mundo de dudas.

En la Biblia nos topamos con un joven que tuvo inquietantes similares a las nuestras, Asaf no vio provechoso el creer en que realmente valdría la pena guardarse para Dios.

“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia;” – Salmos 73:13 

Todos en algún momento nos hemos sentido así, presionados por un sistema que exalta lo incorrecto y desecha el bien.

¿Qué pasó en la vida de Asaf para que su queja se convierta en alabanza y su tristeza en gozo? El verso 17 nos da la respuesta,

“Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.” – Salmos 73:17

Hay cosas que solo se han de entender en la presencia de Dios, pues en un mundo de dudas y de desaciertos, la presencia de Dios es quien nos ha de consolar y solo la Fe en Dios nos guardará de errar en esta vida.

Aquel que sintió envidia por lo que los demás tenían terminó sintiéndose privilegiado por lo que tiene, el tiene a Dios y esto es suficiente. La fe no tiene precio y como no tiene precio no la vamos a vender, porque en un mundo lleno de dudas, la fe es el recurso más valioso.

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” – Salmos 73:25 

LA PREGUNTA

Vivimos en un mundo donde las opiniones abundan y los resultados carecen. Todos tienen algo que decir, pero pocos han decidido hacer algo. Así de simple, las personas sueñan con cambiar el mundo, pero no en cambiarse a ellas mismas, es un mundo lleno de ironías porque se celebra la llegada a Marte, pero al parecer no se tiene la intención de llegar a comunidades vulnerables. Todo este enredo nos ha hecho ver que el problema nunca ha sido falta de alimentos, falta de recursos, falta de estructuras sino más bien la desigualdad de estos.

¿Por qué hay tanto y a la vez tan poco? ¿Por qué hay tanto y en tan pocas manos? Usted pudiese argumentar por horas extendidas acerca del problema, pero la realidad es, que lo que se quiere es una solución porque el estómago no se llena de razones.

Al ir a la Biblia, nos topamos con Jesús, quien en diversas situaciones alimentó comunidades que viven alrededor de plataformas que sostenían la economía, como es el caso del mar de Tiberias. ¿Cómo es posible que haya tanta gente pobre alrededor de un mar de progreso? ¿Cómo es posible que viviendo justo al lado de un rio la gente pueda morir de sed? ¿Cómo es posible que rodeado de personas nos sintamos solos? Ven lo irónico del mensaje, pero es en esa ironía que encontramos la solución, Dios, a los apóstoles, personas común y corriente, personas con necesidades, les dio la oportunidad de compartir lo poco que tenían con los muchos.

Es gracioso, porque primero Jesús cuestiona a Felipe el lugar en donde lo comprarán, “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?”- San Juan 6:5 , luego cuanto gastaran, “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco” -San Juan 6:7 para al final darse cuenta de que lo que necesitan está entre ellos, “Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos” -San Juan 6:9 (a).

¿No te ha pasado? Piensas que la respuesta a tu pregunta está allá fuera, a un nivel inalcanzable, pero Dios les muestra que la respuesta está más cerca de lo que parece.

El mensaje a este mundo lleno de preguntas y opiniones es que nosotros tenemos la respuesta, y está en la sinergia, en el compartir, en saber que lo mucho que tengo es de todos y lo poco que tienen también es mío.

La pregunta hoy día sigue vigente, como dijo Andrés: “¿Qué es esto para tanta gente?” – San Juan 6:9 (b) NVI ¿Será suficiente lo que tenemos?

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