Testimonio

Huellas Marcadas en el Camino

¿Sabías que según investigaciones científicas cada persona de manera particular da aproximadamente 7,000 pasos diarios?

No recuerdo la primera vez que di mi primer paso, pero si recuerdo que cuando estaba pequeña mis padres me tomaban de la mano y me guiaban hacia donde ellos iban.

Salmos 18:32

Dios es el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino.

Sé que tú, igual que yo, seguramente recordarás alguna anécdota similar de cuando pequeño, pero quiero que sepas que, así como mis padres me tomaban de la mano para guiarme, Dios también quiere que lo dejemos a él guiar nuestras huellas.

¿Por qué huellas y no pasos? Porque los pasos son simples desplazamientos, más las huellas son aquellas marcas que te identifican como persona, es el testimonio que dejas plasmado en el día a día de tu vida, y si en ese día a día dejas que Dios sea quien defina lo que va a suceder, cuando los demás se paren en el camino y vean tus huellas, notarán la diferencia, porque serán huellas selladas por la perfecta voluntad del Señor.

Isaías 55:8-9

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Los caminos de Dios son diferentes a los nuestros porque mientras nosotros forjamos caminos con nuestros vanos y pasajeros deseos, El camino de Dios es un Camino de Santidad donde él nos alumbrará con su luz y nos mostrará su propósito dentro del mismo.

Proverbios 14:12

12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

El Salmista David en Salmos 18:32 entendía que el único que lo iba a ceñir de poder y hacer su camino perfecto era Dios y no él mismo a pesar de tener tanto poder como rey. En nuestra propia opinión creemos que estamos bien, que todo lo tenemos bajo control, hasta que todo se escapa de nuestras manos; caemos en depresión, no sabemos qué hacer o cómo solucionarlo ¿Sabes por qué? Porque desde un inicio no le permitimos a Dios entrar a nuestra vida para que guiara nuestros planes, nuestras decisiones y nuestra voluntad. Cuando dejamos que Dios actúe por nosotros, nos estamos sujetando a que sea Él quien haga con nosotros como le plazca ya que nuestra vida se la debemos a Él. Tal vez en el camino encontremos dificultades, grandes procesos y pruebas, pero el que nos guía es más grande que cualquier situación.

Una Parábola muy popular denominada “Las Huellas En La Arena” narra como un hombre soñaba que se veía en la orilla del mar caminando con Jesús y así observaba dos pares de huellas, y en un momento difícil de su vida vio un solo par de huellas. Él le preguntó: “¿Señor tú no prometiste que en las horas de aflicción andarías siempre conmigo?” y Jesús le contestó con tierna voz: “Siempre te amaré, y en tus horas de dolor siempre a tu lado estaré para mostrarte Mi Amor. Mas si ves solo dos huellas en la arena al caminar, y no ves las otras dos que se debieran notar, es que, en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos, no hay huellas de tus pisadas porque te llevo en Mis brazos».

Permítele a Dios que guie tus huellas para que las mismas sean un testimonio a los que te rodean de que en Dios está la vida eterna.

Cuando tu enfoque está en Dios

Colosenses 3: 1-2.

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios.

2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Nací en un hogar cristiano donde Dios era lo primero en la familia, a lo largo del desarrollo de mi vida fui aprendiendo cosas nuevas que se iban convirtiendo en mi estilo de vida. En mi adolescencia fui prepotente, entendía que si me hacían algo que no me agradaba debía pagar con mal, ya no era una niña con inocencia que buscaba a Dios a pesar de ser indefensa, sino, que pasé de inocente a prepotente. Me fueron atrayendo las cosas del mundo, perdiendo mi mirada en Dios, no hice lo indebido con hechos pero si con pensamientos, ya no era a Dios lo que buscaba, sino satisfacer los deseos de la carne.

Al paso de tiempo volví a Dios, Él me siguió esperando con brazos abiertos. Cambié mi perspectiva de ver las cosas, ya no iba  a la iglesia por mis padres, sino por Dios, me sentí bien de que el nuevamente fuera el amor de mi vida, de volver a comunicarme con él y de que toda mi vida ya no giraba en torno a mí, sino que ahora era en torno a mi Padre Celestial.

Cuando te enfocas en lo que el mundo te brinda y pierdes tu mirada de las cosas de arriba vas decayendo lentamente, te encierras en una mentalidad oscura, una mente y una alma que se vuelve esclava del pecado, la incredulidad, la maldad y la mentira se vuelven parte de tu vida cotidiana. Tu deseo por las cosas del mundo aumentan, le das entrada a la duda y eso no es lo que Dios diseñó para ti.

Miremos a Elías (1 Reyes 19: 1-4) un hombre usado por Dios en el monte Carmelo para responderle con fuego a los profetas de Baal. Sin embargo, este cayó ante las amenazas de Jezabel, huía por su vida y se sentó bajó un árbol pidiendo morirse. Se sintió desesperado justo en el momento en que su enfoque en Dios cambió, pero a pesar de su derrota espiritual el volvió a Dios.

Sin embargo tenemos a Nicodemo (Juan 3: 1-5) unos de los fariseos principal entre los judíos que va una noche ante Jesús y le dice:

“Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él, Jesús en ese momento le responde: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.»

Nicodemo era un hombre incrédulo, se sorprende quizás al escuchar estas palabras del maestro, nacer de nuevo!, pero sí, si es necesario nacer de nuevo para ser limpiado en las aguas, es necesario un nuevo nacimiento que nos haga volver nuestra mirada a Dios, porque cuando tu enfoque está en Dios las cosas tienen que cambiar, lo que parecía imposible se vuelve posible y lo que era tinieblas ahora es luz.

Hebreos 12: 1-2

1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

2 Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

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